
-Detective, por supuesto haciendo mi trabajo, puede usted confirmar con la secretaria de la recepción.
-¿Qué clase amistad la une al Dr. Klugerman?
- Solo una relación estrictamente profesional, no espere que responda otra cosa.
-¿Conocía Ud a la señora Natasha? -La doctora empezaba a ponerse incómoda con el interrogatorio – Sí, la conocía de las visitas que ella hacía a la Clínica.
…///….
El detective salió de la Clínica sin grandes progresos, no había forma de probarle su complicidad, Pinzón lo esperaba en la camioneta policial, regresaron a las oficinas bastante desesperanzados, el caso estaba estancado, sin que arrojara ninguna nueva luz sobre el crimen. Sin embargo la culpabilidad del médico era difícil de probarla. No había huellas, no había nada en absoluto que lo implicara, algo se le estaba escapando de las manos…
Un mensaje de Ebelin sacó de su ensimismamiento a Pinzón “Jefe, ha sucedido algo que le sorprenderá, venga cuanto antes”. El sargento pisó el acelerador y arrancaron a máxima velocidad, -“Dios quiera sean buenas noticias”- Ebelin los esperaba bastante exaltada revisando en la computadora. “Pues verás Pinchi, llamaron de la compañía de seguros “La Seguridad del Puerto” para denunciar sobre una firma irregular en una póliza de vida de la extinta Natasha Klugerman, pero lo más interesante es el nombre del otro asegurado” -¿No es el marido? - -“Ah ah Pinchi, siéntense porque es lo que menos se esperaban” - -“¡Vamos por Dios suelta, ya ! - “ El asegurado es nada menos ni nada menos que un tal Markus Weifel” - ¡Maldición! Esa cucaracha. -Exclamó Pinzón.
-¡Vamos, hay que alcanzar a ese desgraciado! – “Atención a todas las unidades, habla el sargento Pinzón, nos estamos dirigiendo al Gimnasio Stylus, en la Gran Avenida León, por favor envíen refuerzos, el sujeto podría estar armado”. Hizo sonar la sirena para abrirse paso entre los vehículos que congestionaban el tránsito. Furia, como es lógico iba con ellos atento a todo lo que estaba sucediendo. Parecía haberse formado un nuevo equipo. Doblaron hacia la gran avenida a toda velocidad, bajaron los dos agentes, mientras tres unidades más venían detrás de ellos, Pinzón y Tagle sacando las pistolas entraron al lugar, los empleados del gimnasio levantaron las manos sorprendidos y espantados, “¡¡¡Donde está!!!, dónde esta ese cretino?!!!- -“Salió, salió hace veinte minutos, se dirigía al aeropuerto”- Los policías no dejaron que terminara de hablar, arrancaron velozmente hacia el aeropuerto, -“¡Será posible! Maldecía Pinzón “¡Como no lo vi! Como estuve tan ciego!”.
Justo cuando entraban al Aeropuerto Internacional, el agente Víctor divisó al entrenador que corría desesperado hacia la entrada principal para abordar el avión. -¡Allí va! Jefe se nos escapa!!!! Inmediatamente abrió la puerta trasera para que el perro saliera - ¡Furia! ¡¡¡Attach!!!! El perro no se hizo rogar, a toda la velocidad que le permitían sus patas corrió hasta el fugitivo; Markus Weiffel huía desesperado tratando de alcanzar la puerta, pero el noble animal lo alcanzó, se abalanzó sobre él y lo tiró, seguidamente se prendió de su cuello hasta que su dueño le diera la orden de soltarlo. Agotados, los dos agentes llegaron hasta donde se encontraban el perro y el criminal, “¡No lo sueltes Furia, ¡bien hecho! –“Comisario Tagle por favor léale los derechos a ese pajarraco” –“Si Sargento, con mucho placer, señor Markus Weiffel, tiene derecho a permanecer callado, todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra…..” La labor había terminado, Natasha Klugerman podía descansar en paz.
EPÍLOGO
En la Comandancia, Pinzón hablaba por teléfono con Mónica, se encontrarían el fin de semana para ir a almorzar. Para el sargento habría un nueva oportunidad en su vida -además del ascenso que había ganado con este logro- no dejaría escapar esta vez el chance de poder recuperar el afecto de su hija.
Ebelin comentaba con Tagle ciertos detalles que surgieron durante la alocada detención. “Pues como te digo, de la telefónica pude averiguar que las llamadas provenían del teléfono de Markus, posiblemente la estaba atemorizando”.
-“Pues así es mi gente, -se acercó Pinzón- el hombre resultó ser una joyita, tenía malos antecedentes por haber hecho uso inapropiado de las jeringas con ciertos pacientes en un psiquiátrico de donde fue expulsado. La verdad nadie se imaginó que en esa carita de niño bueno podría vivir semejante engendro.”
-Bueno chicos, nos veremos el lunes, cuídense –dijo Ebelin mientras recogía los papeles del escritorio, ese fin de semana deseaba olvidar toda esa aventura y comenzar el lunes siguiente con renovadas energías. Tomó su bolso y se despidió de todos.
-mmmmmm ¿que me irás a pedir? – “Nada princesa te lo juro, -decía Víctor poniendo cara de inocente- no seas mal pensada, es que solo me decía, ella está sola, yo estoy solo, no hacemos mala combinación.”
-“mmmmm no sé, no sé…. déjame meditarlo, bueno, pero solo hasta mi casa. Ok? – le advirtió Ebe.
-Si bueno, hoy a tu casa, mañana podemos ir al cine, pasado mañana vamos a cenar, sí, sí dime que sí , ¿si? -insistió el agente.
-¡El amor! ¡El amor! Se dijo Pinzón. Apagó las luces del escritorio y salió.
QUERIDA FURIAGRACIAS JOTA
GRACIAS EBE
GRACIAS PAULI Y FURIA
Pido perdón por los errores que haya cometido en este largo relato, y espero poder perfeccionarme en un futuro.





