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Mostrando entradas de julio, 2010

HISTORIA DE AMOR DE LA TERCERA EDAD

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Esta es una historia que pasará inadvertida, una historia de tantas en que el amor llegó tarde, pero con las mismas esperanzas e ilusiones para quienes ya no lo esperan. Una historia de amor de la tercera edad, porque ellos también tienen derecho a amar, igual nosotros, algún día podríamos volver a sentirnos con derecho a volver a amar. Nunca es tarde, porque el corazón no tiene edad.

Ella, María Isabel Sánchez, viuda, setenta años, dos hijos y cinco nietos, ama de casa. El, Gerardo Bonard, viudo también, ochenta años, jubilado, una hija, un nieto, y un poco poeta. Dos seres solitarios, para quienes la vida ya no tenía mucho que ofrecerles; solo les quedaba el cariño de sus hijos, de sus nietos y un baúl lleno de recuerdos en su armario. Dos personas de la tercera edad que no tenían tanta importancia para el mundo, solo para sus nostalgias del ayer, para esa juventud que se fue y que únicamente les quedaba recordarlas. Todos los días iban a la misma plaza, y se sentaban en un doble ba…

DIARIO DE UNA CONDENADA

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02-Marzo
Hace poco que lo sé, pero lo supe antes que ellos, hace tiempo, pero yo no quería saberlo, para evitar lo inevitable; esto que me niego a decirle al diario… que me estoy muriendo… que en poco tiempo todo se acabará. Un año como máximo. Hace una semana que me lo dijeron así, sin anestesia, sin compasión. Hace una semana que el reloj se paró en mis sueños, en mis esperanzas, en el aire que anhelo respirar, horas de un tiempo que ya ha sido restado a mi vida, porque sé que no tengo regreso. Dentro de este cuarto me está esperando mi cama como siempre, con mis libros, mis peluches, mis cd, todo estará igual hasta que me vaya, esta cama que será mi sepulcro en vida, y yo contando las horas que me esperarán, el sufrimiento que ya ha nacido para matar hasta la última de mis células; que comerá mi piel y mis huesos. Poco a poco irá haciendo mella en mi carne. Todas esas pastillas, esas drogas que empezaron a enchufarme serán mi desayuno, mi almuerzo y mi cena, ¿y de qué valdrán? De qué …

SECRETO DE CONFESIÓN - CAPÍTULO I

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El sigilo sacramental es inviolable. El confesor que viola el secreto de confesión incurre en excomunión automática. La Iglesia Católica declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar un secreto absoluto sobre los pecados que sus penitentes le han confesado, bajo penas muy severas. Tampoco puede hacer uso de los conocimientos que la confesión le da sobre la vida de los penitentes. El Código de Derecho Canónico, canon 983,1 dice: «El sigilo sacramental es inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo».http://www.seudexativa.org/Noticias/2005/03/SecretoConfesion.htm
15 de Mayo de 1.955
Ese día parecía ser extremadamente caluroso, hacían 38º pero se sentía el aire demasiado caliente, el verano había llegado prematuro e implacable. El pueblo tenía un aspecto desolado, el pavimento parecía derretirse con el sol refulgente. Era lunes, pero parecía que nadie tenía ganas …

SECRETO DE CONFESIÓN - CAPÍTULO II

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23 de Diciembre, 2000 Prefectura Nº 5 de Altavista.
- Como le decía Inspector, hemos interrogado a varias personas de la zona y nadie ha podido darnos ni siquiera una pista. La víctima tenía mala reputación, será por eso que prefieren lavarse las manos como Pilato. Sus familiares están muy reacios a hablar. –Así hablaba el detective Eddie Millán, sobre el caso más reciente que estaba llevando la policía de ese estado. El Inspector fue al archivador repleto de carpetas con los expedientes que se llevaban. Sacó una carpeta amarilla, de bastante grosor, que estaba en la sección “F”. En la portada había pegada una etiqueta que tenía escrito:“Víctima: Cinthia Ferrari 15-06-2007”.Dentro de la carpeta se encontraba todo el historial del crimen; las fotos de la escena del crimen, varias instantáneas de la mujer asesinada, el cuerpo desnudo, en avanzado estado de descomposición, con una cuerda atada al cuello y con señales de tortura. El detective Serge Coparov, de ascendencia rusa, examinó el ex…

SECRETO DE CONFESIÓN - CAPÍTULO III

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La vieja Iglesia aún se mantenía con el paso de los años, estaba ahí en una esquina como testigo silencioso muchos amaneceres, del transitar de los pueblerinos que pasaban frente a ella; de paredes grises, y con amplios vitrales, todavía no había abierto sus puertas. Los detectives aparcaron la camioneta a un costado de la calle y se dispusieron a entrar por la entrada del despacho parroquial. Allí los recibió amablemente un sacerdote bastante joven, aunque se sintió extrañado al saber que eran policías...
¿En qué puedo ayudarlos? – - Necesitamos hablar con el padre Gastón Bernal. Es muy importante. - Lamentablemente el padre Bernal ya no sirve en esta parroquia, desde hace muchos años él pidió al Obispo de entonces, Monseñor Carrión, el traslado a otro lugar. Pero podría hacerles llegar su mensaje para que se comunique con ustedes. - ¿Podría informarnos adónde fue trasladado? - insistió Coparov - No creo que haya problema en informarles, el se fue a otra iglesia que queda a una hora de A…

SECRETO DE CONFESIÓN - CAPITULO IV-FINAL

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5.10 pm. El religioso salió del despacho como si le hubieran quitado de encima una torre de plomo, tanto tiempo cargando esa cruz, lo había envejecido más de lo que estaba. Subió al coche y marcó el número del departamento de la jefatura:
– Buenas tardes, ¿se encuentra el detective Coparov?
En estos momentos no está, se encuentra cumpliendo un arresto por la zona, desea dejarle un mensaje? 
– Sí, por favor que llame al padre Gastón Bernal, que es muy importante. 
– No se preocupe padre, le daremos su recado en cuanto venga. Ya faltaba poco, no sabía si eso resolvería algo pero al menos, no seguiría ocultando la verdad.
5.15 p.m Coparov y Millán terminaron el arresto, cuando iban de regreso, el ruso estaba en unos de sus ensimismamientos acostumbrados. 
Jefe, ¿ahora que sucede?- Dijo su compañero. El Inspector quebró su silencio. 
“¡Cómo no lo pensé antes! Soy una cabeza hueca, ¿cómo se me pasó por alto?” – No me diga que es otra corazonada, no jefe no me asuste ¡por favor! – Y de las fue…