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Mostrando entradas de julio, 2018

50 Y 20 . CAPÍTULO I

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Para el amor no hay edad, sólo es cuestión de madurez...nunca se es tan joven ni tan viejo para amar...
-Gilda, crees en el amor a primera vista? -preguntó Mariana recostada en el sofá- -Ni a primera, ni a segunda, ni a tercera. Eso es para los soñadores, definitivamente no para mí. Yo siempre tengo mis pies en la tierra. -¿Y en el destino tampoco? Volvió a preguntar Mariana -¿En qué andas tú, se puede saber? Creo en el presente, el destino se lo labra una misma. -Bueno, ya sabes, me conoces, soy soñadora y me gusta andar de vez en cuando por las nubes. -Ya sabes, la caída es más rápida, cuanto más subes. Entonces, ¿a qué viene eso? ¿Te encontraste con tu destino? ¿De quién rayos te enamoraste?
Así  hablaban a medianoche, Gilda Martos y Mariana Aguilar vivían. Las dos veinteañeras, estudiantes y empleadas hasta que finalizaran sus estudios, vivían en la avenida Lorca en la ciudad de San Pascual. La primera, Gilda, de esas que se creen chicas listas, la segunda, Mariana, un poco soñadora, un …

50 y 20 - CAPÍTULO II

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Mariana volvió al departamento desbordando una felicidad que apenas podía disimular, había dado un gran paso; él ya la había podido conocer, aunque no sería fácil llegar a su corazón. Que el mundo la condenara, no le importaba, ese hombre le había llegado al fondo de su alma y ni ella misma sabía porqué. Habría que esperar si la llamaría. Algo le decía que sí, lo que viniera después no importaba, por ahora, sólo amigos. Qué más podía esperar. Ya se imaginaba ese encuentro, las maripositas de su estómago, revoloteaban a mil por hora. En el fondo era una chiquilina, aún no sabía mucho o casi nada de los problemas de la vida. La mirada de ese hombre solo, todos los día sentado en ese Café, como sin esperar ya nada de la vida. Sus ojos marrones, profundos, reflejaban tristeza, apatía, resignación. Pero cuando la miraba, chispitas de ternura la envolvían a toda ella. Esa alegría, esa sensación, esa fantasía, cada minuto, eran suyos, nadie los comprendería. Unicamente la veían como una impu…

50 y 20 - CAPÍTULO III

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-Bueno, aquí me tiene, querida princesa, niña de mis encantos, rendido a sus pies, es precioso este lugar, suelo venir a veces por aquí, para apartarme un poco de la civilización. -Lo de princesa se lo acepto, pero lo de  niña, ya sabe, nunca se lo aceptaré. -Y yo tampoco te aceptaré el usted. Ernesto y siempre un "tú" -De acuerdo, ni usted ni niña. -De das cuenta lo que has logrado, para hacer salir de su covacha a este viejo... -Y el viejo menos que menos, ¿por qué siempre se pone esa etiqueta? -Bueno, y antes que me olvide te traje lo prometido. -Y del interior de su saco extrajo un libro no muy grueso. -Este seguro que no lo leíste "La promesa" -¡Gracias! parece "prometedor" jajaja y usted, perdón, ¿tú crees en las promesas? -Yo soy hombre de palabra, de promesas, pero quiero que me prometas algo, que cuando te aburras de mí, me lo digas. No soy esos vie... de esos tipos que se dicen divertidos. -No puedo prometerte lo que no pasará, porque jamás me aburrirías…

50 y 20 - CAPÍTULO FINAL

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Sabía donde vivía, en un viejo departamento, a unas cuadras del Café; era ahora o nunca. ¿Se enojaría con ella? ¿Y si hubiera alguien más? Era un riesgo que había decidido tomar, al menos, para saber cómo estaba, sin pedirle explicaciones. No se conformaba con esa despedida, sin un adiós, sin tener una pequeña luz de esperanza. No sabía si era amor lo que sentía, al fin ¿qué era el amor? Que saliera con un hombre más joven, eso no le garantizaba que fuera un verdadero amor. El amor era como una apuesta, así lo consideraba, y en ella estaba ganar o perder.  Caminó, con sus ansias consumiéndola, en pocos minutos volvería a verlo. ¿La recibiría? Edificio Mantess, piso 5, ya estaba allí, ahora sus pasos al ascensor se hicieron más lentos. ¡Cuánto lo había extrañado! Ya había esperado lo suficiente. ¡Es ahora o nunca, Mariana! Tocó el timbre... Unos ladriditos sonaron desde el interior, sintió pasos...cuando se abrió la puerta, la recibieron un pequeño caniche blanco (era Cut) y un hermoso …

TUTANKAMÓN Y YO

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Este es un episodio de mi vida, ocurrió aproximadamente en 1998, cuando vivía en Valencia Venezuela, es de esas experiencias que uno no alcanza a saber si fue simplemente una casualidad, mala suerte o vaya a saber qué, pero como dice el refrán, "no creo en brujas, pero de que vuelan o vuelan, o de que las hay, las hay". Como dije anteriormente, corría el año 1998, el país vivía el peor período político muy crítico, para ser más precisa fue cuando Venezuela comenzó su declive y del que se auguraban los peores presagios, al ganar las elecciones el nefasto difunto Hugo Chávez.  La mayoría quedamos sumidos en la desesperanza, la incertidumbre, sabiendo muy bien el futuro oscuro que comenzaba a cernirse sobre nuestra querida patria. En aquel tiempo vivía con mi madre y mi hermano. Por esos días yo había  comenzado a leer un libro La tumba de Tutankamón, de Howard Carter, de una edición de la Biblioteca de Historia perteneciente a mi hermano. "Howard Carter, fue el célebre arque…

LO QUE PUDIERA DECIRTE

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Imagen: Automat, Edward Hopper, 1927

TIEMPO EN MIS MANOS

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