jueves, 25 de agosto de 2011

SIN LÁGRIMAS


A J. quien la muerte se llevó...

No quiero despedirte con lágrimas 
lo haré a mi modo, con el corazón sangrando 
sin decirte adiós, recordando el último día que te vi, 
que reímos, que hicimos el amor, 
que volvimos a ser amantes, 
un reencuentro fugaz que el ayer nos regresó. 

Hoy ya no estás, dejaste este mundo, 
sin una carta, sin una llamada, 
así, sin más, la muerte te vino a buscar, 
te arrancó de esta vida, de mí; 
hoy no tengo palabras, solo callar. 

En mi corazón te quedas quieto, 
de mis recuerdos no te vas, 
en el antiguo amor te quedas conmigo 
para conservarte un poco mío, 
sin que nadie te lleve, ni la muerte. 

Te recordaré como entonces, 
en ese otoño cuando caminamos de la mano, 
recordaré tus besos y esa ternura 
que fue dueña de nuestro amor. 
Solo así te evocaré siempre y sin lágrimas. 



miércoles, 17 de agosto de 2011

ESA DE AYER


Pensar en esos días, en ese tiempo
me devuelve a aquello que vivimos,
no lo puedo evitar... te vuelvo a extrañar...
y obligo a mi memoria a recordar,
la primera vez que nos miramos,
cuando tus labios se abrieron
para confesar un te quiero.
¿Cómo olvidar esos días? ¿Tú podrías?

Pensar en ti me hace casi llorar
de nostalgia, de tristeza,
¿quién dice que el pasado no vuelve?
si aquí te tengo otra vez, tú preguntando por mí,
yo, destapando recuerdos que no han de volver.

Porque si te confieso ahora, sin tapujos
que en esta soledad desierta, en este destierro,
en este desamor al que vivo condenada,
es tu recuerdo quien me vuelve a dar vida.

Esa que fui ayer, esa que te amó,
se perdió dentro de mí, no volverá a ser.
Mas al buscar tu foto, no puedo evitar
sentirme esa tonta romántica,
que enamoraste con un vals,
que con un beso me hacías volar a las nubes.

...Fuimos ese amor prohibido, una locura
que el destino separó por esas cosas del azar,
o tal vez porque alguno de los dos se alejó, que más da.

Hoy que regresas como si no te hubieras ido,
me pareces el mismo de ayer, el que yo amé,
guardando en ti, el mismo gran amor, el que perdí.

Y yo, esa de ayer, que tampoco te olvidó,
esa que guarda una mínima esperanza de encontrarte,
de cerrar mis ojos otra vez, temblar al recordarte...
y esperar con ansiedad ese beso que el adiós no borró.