jueves, 25 de agosto de 2011

SIN LÁGRIMAS



2 comentarios:

De poesia y otras cosas más dijo...

me perturba y me deja un dulce sabor amargo.

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Gracias por tu comentario, ante la muerte repentina de un ser amado muchas veces no podemos llorar, solo despedirlo con el corazón contrito, un abrazo