VENCIDA
Vencida del tiempo y de soledad,
despojada de recuerdos, y del amor,
no me queda más que sentarme
a la orilla del dolor y llorar,
por los años que se fueron,
por esas ilusiones que nacieron
y las dejé ir... por todo lo que perdí.
Porque ya no estás,
solo unos instantes regresaste,
para devolverme la alegría de vivir.
e irremisiblemente te desvaneció
la niebla del ayer;
como la arena fina y blanca
de mi alma te escapaste,
no pude retenerte, eras el pasado,
te ibas... adonde te pertenecías...
y aquí me quedé otra vez,
en el lugar que el destino me
marcó,
donde vivo eternamente diciéndote adiós;
lejana de ti, mas llamándote el corazón,
ausente, pero viviendo en mí.
Voy y vengo llevándote a
cuestas,
sabiendo que ni la muerte podrá borrarte
de mi mente, ni de mi conciencia,
ni de esta tristeza que llueve sobre los
días;
esta renuncia
a quererte es mi derrota,
me quedo en el adiós de
todos los adioses,
y un amargo llanto me vence con este final...
