martes, 1 de febrero de 2011

QUIERO VIVIR



...."Por eutanasia, en sentido verdadero y propio, se debe entender una acción o una omisión que por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor"; esta acción constituye siempre "una grave violación de la ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana" Juan Pablo II. Encíclica Evangelium Vitae.

Estoy enfermo de cáncer o parapléjico,
sigo en estado vegetal, en coma,
respirando atado a una máquina
siento a todos ir y venir alrededor mío
sé que soy un desecho, que no hay cura
que los molesto, que estoy sobrando.

Podré existir días, semanas, meses, años,
¿cómo puede alguien o yo saberlo?
Solo un milagro podría salvarme,
tengo también ochenta y nueve
soy el viejo que no le hace falta a nadie,
soy el paralítico, el cuadrapléjico
dependiendo de todos, solo piel y huesos.

Los oigo ir y venir, mirándome, esperando
que despierte del coma, si vivo o he muerto,
Tengo terror de entrar al hospital
que me pongan la temible inyección,
¿Que me liberará de éste, mi sufrimiento?
¿O los liberará finalmente de mí a ellos?

Quiero que sepan todos que estoy vivo,
mientras pueda respirar, sentir, oler,
mientras pueda ver, hablar u oír,
mientras la máquina marque mis latidos,
que el mundo sepa que es mi derecho,
no el de mi familia, ni el de los médicos.

Que me dejen de morir de forma natural,
desconéctenme, pero no me inyecten
con un líquido letal, eso es matar,
que Dios me lleve en el momento justo,
cuando sea su voluntad, no la de ustedes,
que solo quieren deshacerse de un enfermo.

De un pobre viejo, de un condenado a muerte,
de alguien que no puede caminar ni moverse;
sólo para facilitarles la vida, ser un trasto menos
que está atravesado en sus vidas, una cosa
al que niegan el derecho de hablar, de opinar;
desechúnfenme pero no aceleren mi final.

También quisiera morirme ahora, mañana,
porque mi calvario nadie lo conoce, ni lo padece,
ni aunque les diga “inyéctenme” no me hagan caso,
(es mi desesperación por terminar con todo)
es mi vida, mi cuerpo, soy persona, no objeto
por el que pueden decidir por mí, no lo acepto.

Aunque intenten disfrazar de piedad y compasión
ese apuro de deshacerse de este enfermo,
de mi ser desdichado y crucificado en un lecho.
Dicen que es mejor para mí una muerte digna,
no disfracen la verdad con la mentira,
mi dignidad estará en ser cuidado, amado,
en esperar mi fin cuando Dios lo decida.

Digan lo que digan, cuando vayan a pincharme,
y atraviesen mis venas con el líquido mortal
lo llamarán “muerte digna”, "buen morir",
le dirán lo que quieran a lo que me harán,
todo quedará constatado en un documento
que me harán firmar o que ellos firmarán
lo llamarán eutanasia, pero es un crimen legal.