sábado, 3 de agosto de 2013

FINAL

The most lasting love is unrequited love " W. Somerset Maugham


Fue un algo que no llegó a romance, algo que duró tan poco tiempo, cuando pude reaccionar estabas lejos, en realidad nunca estuviste cerca, pero  por esas cosas el destino te trajo a mí, sin preguntarme, sin pedirme permiso, fue algo que no se pareció al amor, ni a la ilusión, sólo una pequeña alegría que quiso instalarse en el corazón, para restarle un poco de soledad, de rutina; el insomnio igual me hacía trampas, estabas en mi cabeza, en mi mente, me preguntaba que llegarías a ser, cuánto tiempo estarías; los latidos en mi pecho parecían explotar. Aún me sigo preguntando, que pasó? ¿Acaso te soñé? ¿Te imaginé? O fuiste un loco impulso que no me llevó a nada. Era feliz. Esa era la única certeza que tenía.
De repente, no sé qué  hubo, una confusión, un malentendido, una palabra mal dicha, una respuesta que no llegó, ¿algo así puede alejar a dos que quieren forjar un sueño? El alma se me llenó de dudas, de desconcierto, de repente todo fue silencio… de repente sentí como un rencor oculto, absurdo, sin palabras, que me quería hacer sentir culpable. ¡Ilusa de mí! Cómo no recordé que las ilusiones tienen alas cortas. Como tantas veces olvidé que la palabra ilusión es palabra prohibida en mi diccionario. Tuve la necesidad imperiosa de pedir perdón, pero ¿qué debes perdonarme?.
Aún no encuentro la causa de mi supuesto crimen. Tal vez mi crimen fue no hablar el mismo lenguaje,  aunque pensé que hablábamos una misma lengua, que teníamos un mismo anhelo.  Mas en cuestión de minutos, de segundos, el castillo de naipes se derrumbó, no más palabras, te desintegraste en el aire, sin despedidas, sin excusas. Y allí me quedé sentada. Petrificada en la silla. Sentí sólo una pesadez en los párpados, como si en cualquier momento mi cuerpo fuera a desplomarse en el piso. Me había quedado sin fuerzas, la tensión de mi cuerpo atravesó el suelo. Supe que hasta en mi salud habías causado estragos. Retomé algo de fuerzas. No dejaría que me hicieras esto. Ni siquiera eras amor, ni siquiera eras una fiel amistad. ¿Qué eras? ¿Sólo querías herirme?  Me fui a casa. Me derrumbé en la cama, allí estaba a salvo de ti, mas allí recordé cuando me diste ese poquito de felicidad, y simplemente lloré.

Hoy es otro día más, otro día que me da más valor para superar esta nostalgia que quiso devorarme, otro día más de tu ausencia, otro viernes más en que el olvido te llevará al limbo como a otros recuerdos. Aunque en el corazón te quedes tatuado, como un pequeño barquito navegando por los mares de la ilusión. Y tus ojos marinos se hundirán en el horizonte dejando una estela indeleble en el mar de mi tristeza. Mañana me levantaré volviendo a la rutina de esta vida, donde ya no hay nada que buscar ni que esperar. Nada más me diré a solas, cuando el corazón me pregunte qué me pasa, que me está viendo llorar. Le responderé muy despacio para que nadie escuche: será porque tenemos que reconocer fiel amigo, que él fue otra equivocación más…


1 comentario:

Soledad del Sol dijo...

Querida amiga, sé que se siente, el amor como una mariposa se posa y de pronto vuela, nos deja ese vacío y la duda si existió.
Triste melancolía y bello escrito.
Muchos abrazos.