lunes, 28 de septiembre de 2015

LA MENTIRA - CAPÍTULO I (UNA HISTORIA DE ADOPCIÓN)

"La adopción es el acto que permite a un niño ser incorporado a una familia distinta a la biológica; en forma definitiva; en condición de hijo. Ese derecho a ser adoptado es a su vez inseparable de conocer sus orígenes"   "Todo niño tiene derecho a conocer sus orígenes"
Dra. Nancy Alvarez Psicóloga-Sexóloga.
-Natalia; hola prima ¿cómo estás?; ¿me podrías recibir en tu consultorio? Necesito que me ayudes.
-Si; Claudia; me imagino por qué es. Aquí te espero. Ya casi termino con mis pacientes.
-En media hora estoy; gracias querida; un beso.
Claudia Major; mujer de cuarenta años; esbelta; de hermosa melena pelirroja; divorciada; independiente; dueña de una boutique. Vivía en una bellísima casa en Santa Maria del Monte; una pequeña ciudad en la Isla de Puerto Espíritu; con su único hijo Ezequiel de quince años; un dulce muchacho; algo morenito; de grandes ojos café. El era toda su vida. Lo consentía y lo sobre protegía mucho. Los fines de semana lo iba a buscar su padre Gerardo Armand; con quien mantenía poca relación; tenían muchas veces ciertas desavenencias en lo que tocaba a la educación de Ezequiel o Chel como ellos lo llamaban. Nati; madre muy consentidora; sobreprotectora; Gerardo era el otro extremo; estricto; bastante rígido; quizá porque era militar; de pequeño lo educaron así; pero amaba a su hijo; quería enseñarlo a ser hombre de bien; no un vago; inútil; caprichoso; tal era la escuela en que su madre lo estaba educando. Cuando Claudia se sentía estresada acudía por la ayuda de su prima la psicóloga Natalia Lieberman; de cincuenta y dos años; la antítesis de su prima; algo gordita; un poco descuidada en su físico; no usaba casi maquillaje; polvo; rubor y lápiz labial; de pelo corto rizado. Era poco femenina; era lesbiana. Tenía una pareja estable.  Ese día; Claudia estaba al borde del cataclismo;  en esa situación se había metido ella sola. No daba más. Entró al consultorio casi con lágrimas en los ojos.

La mentira


-¿Por qué será que ya sé de que me vienes a hablar? ¡Como si no te conociera!. ¿Ezequiel se ha enterado de algo? ¿Te ha dicho algo?
Claudia lloriqueó. Sacó el pañuelo para secarse. - No. Aunque ha estado haciendo preguntas a su padre; que el color de su piel; que quiere ver fotos; en fin; prima; tengo terror. No sé que voy a hacer... - y rompió en llanto.
-Que qué harás? La verdad mujer; hablar con la verdad. Lo que debiste hacer desde el principio. Este es un grave error que los dos deberán afrontar; sean cuales sean las consecuencias. Ahora tienes miedo; pero no será porque no te lo dije y cuántas veces. Pero lo quisiste hacer a tu manera y tu marido; corrijo; ex-marido; te lo permitió;  La mentira es como una bola de nieve. A medida que pasa el tiempo; es mas difícil enfrentar y decir la verdad. Pero  aún hay tiempo. Tu hijo tiene quince; está en una edad difícil; cierto. Ya es hora; yo te ofrezco mi apoyo. Sería mejor que se reunieran aquí y entre los tres podremos hablarle.
-No. Yo se lo diré. Esto tengo que enfrentarlo sola.
-Sola no; de ninguna manera. A tu ex-marido no puedes excluirlo. Es el padre. Siguen siendo una familia.
-Pero él no entiende de estas cosas. Los hombres no saben como manejar ciertas situaciones. Gerardo es muy cerrado
-No lo subestimes. Es cerrado pero no estúpido. Siempre ha sabido entenderse con su hijo. No hagas las cosas peor de lo que las has hecho.
-Hoy le diré... Dios mío ¡no quiero perderlo! ¡Es toda mi vida!

-Ese es otro tema que hablaremos más  adelante. No te aferres a ese niño. No lo asfixies. Pero primero es lo primero. Suelta ese muerto que llevas enterrado y que Dios los ayude.
-Si; si; hoy, Ezequiel; mi niño; sabrá que es adoptado...
Natalia la vio irse. Tan elegante; tan mujer; pero tan insegura. No se animaba a augurarle mucha suerte. A sus consultas venían miles de casos como el de ella. Y no querría decirle a su prima lo que resultaba de vomitar esa verdad tan tarde como ella lo iba a hacer. Podía ser el principio de una pesadilla sin final. Pobre prima; víctima de su propia mentira...

La revelación

Seguramente Chel estaba en su cuarto; las habitaciones estaban en el piso de arriba. Su cuarto era su mundo;  con posters de musica; películas Una vez ... Todas las cosas de los chicos de su edad. Era un bello muchacho; no lo veía sólo con ojos de madre; todo el mundo se lo decía. De bebé se lo entregaron; ella no podía tener hijos; tuvo varios abortos hasta que desistió; luego en su camino se atravesó esa chica; la hija de una de sus empleadas de servicio; que estaba embarazada; producto de una violación; o lo abortaba o lo daba en adopción. Fue la respuesta a todas sus plegarias. Dios la bendeciria con un hijo; el que tanto había soñado. Un hijo que traería la alegría; que llenaría el vacío que había en su matrimonio. El hijo amado de su corazón; el que ahora estaba a punto de perder...
Subiría y tomaría el toro por los cuernos. Tenía razón su prima psicóloga; siempre desoyó su consejo de hablarle con la verdad desde el principio "con naturalidad se le dice en cuanto el niño hable bien; le dices no te tuve en mi barriga; pero soy tu mamá de corazón". Por qué le pareció tan difícil en ese momento? Ahora se sentía aterrada. Y si lo llamaba a Gerardo? No. Esto lo afrontaría sola. Era algo íntimo entre su niño y ella. Pero lo llamaría ; al menos l
e debía eso. Para qué complicar las cosas. A su manera él quería a su hijo. Con su segunda esposa Hilda tenía dos hijos más; Ezequiel se llevaba bien con sus medio hermanos Gilda de trece y Gustavito de cinco años. No prolongaría más lo inevitable. Marcó el celular de Gerardo

- ¿Qué sucede? Extraño que llames a esta hora. No dispongo de mucho tiempo; estoy a punto de entrar a una junta... ("lo de siempre tiempo...tiempo... Ese tiempo El tiempo y algo más que terminó con su matrimonio.)
-Sólo para decirte que hablé personalmente con Claudia. Hablaré con nuestro hijo. Le diré esa verdad que tú y yo sabemos.
-¡Y tuviste que elegir precisamente este día para hacerlo!. ¿No puedes esperar a mañana? Hoy tengo un día imposible. El Coronel Carrillo me ha estado presionando...
-Únicamente quería decírtelo. Tú nunca tendrás tiempo para nada. Ni para tu hijo!
-Olvídalo mujer; elegiste el peor día. Al menos mantenme informado cuando hayas hablado con él.
-¡Increíble! Tu hijo va a saber la peor verdad de su vida y tú quieres estar informado!. ¡No se preocupe coronel Armand! ¡Le pasaré un memorándum con los resultados de la reunión!

-¡Vete al diablo! ¡Estás histérica! - y colgó
Y eso fue todo. Ese era el padre de su hijo; más hijo de ella que de él. Pero era su padre. El chico lo admiraba y como fuera veía en él un modelo a seguir. En su corazón sólo había lugar para  Chel. Se desvivía por él. Sabía que hacía mal. Nadie le enseñó a ser madre. A veces "compraba" ese amor con regalos; con caprichos. Era su bebé. Fue a su cuarto y golpeó la puerta. Respetaba su privacidad. La hora había llegado. Dios la ayudara...
Ezequiel le abrió; medio despeinado; con sus jeans rotos; ahora la nueva moda era el arito en su oreja; (la desesperación de su padre); estaba chateando en su computadora. -Chel; ¿será que tienes unos momentos? Necesito tener una charla contigo.
-¡Ay mamá! Ahora? ¿Para qué? De qué? Tengo que estudiar.
-No es fácil lo que tengo que hablar; y tampoco será facil para ti. Después de esto no sé que me vas a decir.
-Mamá; ¡me imagino que no tendrás un novio!. Guauuu ¿es eso?
-Ojalá fuera eso... Pero bueno; ¿recuerdas la otra vez cuando me preguntabas por qué no te mostraba fotos de cuando te estaba esperando?
-Si má pero ya no importa; fue curiosidad nada más. No te preocupes. Má; Santiago y Manuel me invitaron para ir a la disco el sábado; puedo?
-Cariño; después; después hablamos de eso. Lo que tenemos que hablar es importante para tu vida.
-Bueno ya; mami ! Dilo de una vez. Vamos a estar todo el día con esto?
Claudia sintió que las lágrimas se le anudaban en la garganta. Quería hablar y no podía. Ahora hablaba entre sollozos. El chico la miraba estupefacto; nunca había visto a su madre así. No entendía nada.
-¿Estás enferma? ¿Te peleaste otra vez con papá? ¡Qué lío de madre!
-Sabes que te quiero; que te adoro; como cualquier madre. No me interrumpas más; yo.... nunca pude tener hijos....Esa es la verdad. Era estéril. No te tuve en mi vientre. Pero te amo como si te hubiera parido. Mi niño no me mires así... Se que tenemos que hablar mucho...mucho.... Nada cambiará eso. Sólo que debía decírtelo antes de que lo descubrieras de otra forma.
La carita del muchacho se había transformado. Se quedó en silencio; absorto; miraba a su madre desconcertado. Miraba al vacío; como si estuviera viviendo un mal sueño.
-Hijo; no dices nada. No quieres preguntarme?
-¿Preguntarte? Sí; quisiera preguntarte si me estás gastando una broma. ¿Estás loca? ¿Estuviste tomando?
¿-No. Yo sé que esto debí habértelo dicho hace años pero cometí un grave error. Un error que estoy pagando muy caro.
-Si esto es verdad, entonces no cometiste un error; me mentiste má....¡me mentiste!. Siempre me dijiste que debía decirte la verdad. ¿Por qué? ¡Es horrible!.  ¡No puedo creerlo! ¿Y papá? ¿El lo sabe? Quiero hablar con él.
-Sí lo sabe. El quiso muchas veces decirte lo que pasaba pero no lo dejé.
Ezequiel era un revoltijo de dudas; su mente se hacía mil preguntas. De repente esa no era su casa. De repente ni ese era su cuarto. Todo se había puesto al revés. Esa mujer ¿no era su verdadera madre? Entonces ¿quién era él? Quería llorar pero no podía. Mentira... Mentira... Mentira... A sus cortos años no comprendía como podía doler tanto una mentira.
-Déjame solo... Quiero estar solo
-Cariño...Debemos hablar; por favor no te cierres....
-¡Déjame solo!. ¡Ya no quiero hablar de nada! ¡Ni con nadie!
-¡No me grites así! Soy tu madre -su voz era un solo sollozo-
-¡¡¡Tú no eres mi madre!!!
Claudia salió corriendo del cuarto. El amor de su hijo se le había convertido en odio...

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