sábado, 22 de noviembre de 2014

DOS DEL SIGLO XIX - 2a PARTE


Juan Manuel se dijo -¿y esto? Es muy bonito, pero ¿para quién sera? ¿Era para él?  Miró el sobre nuevamente Tenía las iniciales J. M. El tenía los ojos azules. Definitivamente alguien de sus alumnas gustaba de él. Trató de recordar los nombres de las chicas, pero eran como veintipico, a ver, Marta, Corina, Mariana, Silvana, Norma, Liliana, imposible, la letra, debería ver si coincidía con la de los exámenes. Le ponía nervioso que una de sus alumnas estuviera así enamorada. Si lo supieran Sancho y Felipe. Esos dos rufianes lo volverían loco. Se guardo el sobre. Tendría que averiguarlo ¡Pero cómo!
Al dia siguiente entro al salón, escudriñando disimuladamente a todas las chicas. -Bueno salieron todos...más o menos. Espero que la próxima estudien más.
-Que lata profe, yo soy mala para la literatura
-Jorge, 15 , Silvana, 13, Oscar, 9, Dante, 15 y así fue entregando los exámenes, hasta que llegó a un 20, se había olvidado con el cansancio, Inés, -Inés, 20 ya ven la que más nota sacó- ¿Donde está Inés?
-No vino profe, está enferma
¿Sería ella? ¿Como sería? Con tantas no podía recordarlas a todas Y tampoco recordaba a ninguna que fuera muy linda. Tendría que esperar a que viniera. Ya no podía más con tanta incertidumbre.
- A ver vamos a ver. ¿Quién se anima a escribir un poema?

-¡Profe! ¡Qué difícil! Dijeron las chicas
-Con rima o sin rima?- Preguntó otro
-Para mañana intenten traer uno, Aunque sea una estrofa Inténtelo Ah y le avisan a Inés que traiga el suyo.
Cuando se fue Juan Manuel comentaban -Ese profe anda medio raro. ¿Qué le dio por los poemas? -Estaba como algo nervioso - Qué fastidio, ¡yo odio la poesía! Todas las chicas hablaban hasta por los codos, los muchachos les gastaban bromas. Alguien, una que no se unía al grupo, escribía... Cuando todos se fueron dejó un papel en el escritorio de Juan Manuel. Alguien que no era Inés...
Otro día de clase. Era viernes. ¿Qué habrían hecho los chicos? -Ya me imagino los poemas. ¿Habrá venido Inés? En el salón estaban todos al parecer.
-Buenos días alumnos
-Buenos días profe
-¿Qué tal esos poemas? ¿Qué me trajeron?  A ver Julio lee el tuyo
-jajajaja bueno profe no se ría eh?
-Solo es una experiencia
-ejemmm jajajajaja
«Me encantan las rosas
me gustan las margaritas
pero mas que cualquier cosa
adoro las papa fritas»
-Jajajajajajaja
-Jojljojljojo
-hahahahahajejejejeje

Todo el salón se retorcía de risa. Juan Manuel no podía contenerse, pero se aguantó -Muy poético. Te costó mucho tiempo hacerlo?
-Ah no profe. Yo se lo dije. No soy poeta
-Bien. Al menos hiciste buena rima.  Marta, el tuyo
-Ay profe Me da pena!
-Vamos, lee
-«En la tarde voy al mar
como me gusta nadar
ver volar las gaviotas
y mirar el cielo azul
-Bonito, sin mucha rima, pero te quedo bien (sin duda ella no es 
-se dijo Juan
Y así siguieron sus poemas. Todos se reían y se burlaban de los «poetas» -Bueno Inés, el tuyo -No profe, Inés sigue enferma, no pudo mandar el suyo - Que decepción -pensó el profesor- Hasta el lunes no podría averiguar si era o no era su poetisa enamorada. Al parecer todos leyeron.
Escribió unas tareas en el pizarrón para que copiaran. Mientras todos trabajaban, él se sentó en su escritorio. Abrió la gaveta para buscar su bolígrafo... Un sobre igual al otro descansaba adentro... J.M   Otro poema:

Extraño tus ojos que me esquivan
pienso en como será tu beso
cuando te vas de mí no tengo vida
y solo quisiera decir un Te quiero

Eres tu mi sueño imposible
eres tú el anhelo de mi alma
Te quiero así con un amor simple
Te quiero y te querré mañana

¿Cuándo dejaron eso? ¿Acaso se estaban burlando de él los alumnos? Si Inés no había sido ¿quién fue? Puso el sobre en el escritorio, ninguno demostró alguna reacción. Ya comenzaban a retirarse, algo tenía que hacer. Quedaban Corina y Marta -Corina, Marta, vengan un momento.
-Aja profe, aquí nos tiene
-Alguien del salón dejó este sobre en mi escritorio.
-Yo no fui, le juro- yo tampoco - respondieron las dos
-De todas sus compañeras, ¿a quién le gusta la poesía? como Ines no ha venido, ¿quién puede ser?
-La verdad, del grupo a nadie nos gusta mucho, aunque...
-¿Aunque qué? ¿Quién más hay? Corina miro a Marta Te acuerdas de Susanita? -Aja, si, la bobita
-¿Susanita? ¿Bobita? ¿De quién hablan? - Preguntó intrigado Juan Manuel
-Susanita, profe. Ella siempre se sienta atrás. Habla poco y se la pasa escribiendo.
-¿Y hoy vino? ¿Leyó el poema?
-Creo que no. Ud no le preguntó -dijeron las chicas
(Entonces tenía que ser ella; pero ¿por qué no la recordaba? ¿Por qué le pasó desapercibida? ¿Sería fea? (Pero era una poetisa en potencia) No había otra forma que esperar hasta el lunes. Les pidió a las alumnas que no comentaran nada en la clase. Llegó el fin de semana, monótono, no hizo más que leer los dos poemas de su poetisa. Algo en el corazón le hacía latir apresurado. Saber que alguien lo amaba, lo enternecía, lo ilusionaba, él, que era otro desapercibido para todos. Pero que fuera una alumna, lo incomodaba un poco, no seria ético corresponderle. Felipe y Sancho quisieron llevarlo a otra fiesta, pero se negó rotundamente. ¿A pisar a otra de esas loquitas? Rotundamente no. Fue a la biblioteca a buscar un libro de Cortázar y tal vez fuera al cine a ver un estreno Con eso tenía suficiente. Pero en todo el fin de semana no pudo quitar de su mente a Susanita, la desapercibida. No revisó el examen de literatura ¿Sería otro 20?
Hasta que llegó el lunes No sabía como resolvería ese acertijo, pero tendría que ser más listo que ella, su enamorada. Dio los buenos días. Estaban completos. Trató de ver hacia los bancos de atrás. Pero su mala vista lo traicionaba. Corina y Marta lo miraban sonrientes. -Hoy voy a tomarles revisión de ortografía. En los exámenes hubo muchas faltas Hay que leer más.

- Escriban... Tomó un dictado medio largo, de una hoja entera. ¿Ya? ¿Terminaron?

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