sábado, 22 de noviembre de 2014

DOS DEL SIGLO XIX - ULTIMA PARTE

-Listooo

-Que largooo

Dijo Julio -Recojo profe?

-No, que recoja Susanita.
(Silencio absoluto.) Juan Manuel levantó la vista, nadie se levantó .-Susanita, te estoy esperando,  tráeme las hojas.

Del fondo del salón, una chica de pelo negro con colita de caballo y de lentes, comenzó a recoger las pruebas. Juan Manuel no la perdía de vista, de a poco se venía acercando. Vestía su uniforme, su pelo recogido con un mono, lentes más o menos grandes, piernas bien formadas, tendría unos dieciocho años, contra  sus veinticinco, no era mucho, la diferencia, pero él era el profesor, ella la alumna. Llegó hasta su escritorio, dejó el montón de hojas quiso volverse a su banco.

-Susanita dime una cosa, tu hiciste el poema de la otra clase? Trató de verle los ojos, pero la chica miraba hacia abajo. Pudo ver unas pecas en su mejilla derecha y su nariz medio respingona. Parecía una niña

-Ud no me preguntó profesor

-Mi pregunta es si lo hiciste

-Si, pero después lo rompí

-Por que? Quiero que me lo hagas de nuevo.

-Profesor...yo...

-Mañana, no te olvides

La chica se retiró sin decir nada. Se sentó en el último banco donde nadie pudiera verla. Tímida resulto mi poetisa- porque estaba seguro que era ella. No podía ilusionarse pero algo lo incitaba a ello. El tímido, ella tímida, como podrían comunicarse? Uno de los dos debería tomar la iniciativa y ella no le iba a confesar la verdad. ¿Le haría el poema? Posiblemente intentaría evadirlo como efectivamente ocurrió. Susanita le dijo que olvidó hacerlo. Entonces ya decidido a develar ese enigma planeó algo para hacerlo; él escribiría un poema que preparó así:


Me amas como yo a ti
Se que me piensas igual
No puedo ver aun tu mirar
Si sera  azul, verde o gris

Mas mi gran ilusión es verte
mirar el rubor de tus mejillas
estar en tus sueños presente
besar tu rostro de mujer-niña

Vaya! Susanita hizo de él un poeta! Se estaría enamorando?  Dejó el sobre debajo del banco de la muchacha sin que nadie lo viera.

Ese martes estaban esperándolo, Susanita siempre oculta, escribiendo (para él?); caminó entre los bancos mientras explicaba el tema del día. Cuando llegó a la última fila, pudo ver el rostro de Susanita, rojo como la grana, ¿sonriente? Mostró sus dientes con frenillo, él le devolvió la sonrisa guiñándole uno de sus ojos azul-mar, los de Susanita eran verdes. Al terminar la clase todos se fueron retirando. -Susanita por favor antes de irte puedes borrar la pizarra?

-Si, profesor

A espaldas de ella, Juan Manuel puso el sobre de la chica en el escritorio. Al terminar el trabajo fue a dejar el borrador y vio al profesor con algo que Susy conocía... Quiso dar la vuelta enseguida para irse.

-Ah ah, no tan rápido mi poetisa encantadora. Esto es tuyo?

-Yo... Yo...yo...

-Por que Susanita?

En los ojos de la chica asomaron una lagrimitas -Perdóneme, profesor. No lo quise ofender.

-Mi poema también te ofendió?

-Era suyo? Lo miro con los ojos sorprendidos de felicidad

-Acaso hay alguien más a quien le escribas poemas?

-Noooo solo a Us... Perdón, no

-Lo que escribiste es cierto? Le preguntó dulcemente Juan Manuel

-Si -dijo Susy escondiendo la mirada

-Vamos, te invito a tomar un café ¿Te gusta hablar de poesía?


-Mucho y de música y de lectura también

-Tu eres de las mias! Un dia te voy a presentar a dos amigos locos que tengo
- Se sentía como un adolescente frente a esa pecosita.

Terminó la tarde, Juan Manuel 
y Susanita se alejaron perdiéndose en las calles. Dos desapercibidos para el mundo,  dos del siglo XIX; algún futuro los esperaba. En el último pupitre del salón se hallaba marcado  en rojo un corazón con una flecha  J. M y S.

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