viernes, 24 de octubre de 2014

LA VIEJA DUDA



1 comentario:

Ingrid Zetterberg dijo...

¡Qué precioso poema, amiga!, pero te diré que no existen casualidades. Ese amor que marcó tu vida, estaba destinado a dejar una huella de dulzura y tristeza en las páginas de tu existencia. Y no es fácil olvidar y vivir saboreando la soledad. Comprendo mucho tu sentir y felicitando tu inspiración te dejo mi abrazo sincero. Ingrid Zetterberg