sábado, 16 de agosto de 2014

ACOSADOR - CAPITULO II


Ese mismo día en la universidad, no podía concentrarme, pensando en que tenía que regresar a mi piso, sola, me aterrorizaba. Decidí entonces irme a casa de mis padres ese fin de semana. Hablaría con  Mayka, entre las dos buscaríamos una solución. Al menos descansaría dos días, estaría tranquila. De repente mi vida y yo misma estaba fuera de control.

Mamá me recibió cariñosamente, feliz de verme, aunque le pareció extraños que fuera para esa fecha. Hogar, dulce hogar. En el cuarto nos encerramos con mi hermana  y le conté…?

-No puede ser hermana ¿estás segura de que no es un pesado de esos o alguien de la universidad?

-No, Mayka. Su voz es horrible, no parece de este mundo, es metálica, no sé, horrible, creo que la disfraza, no parece una voz humana y me dice cosas sucias, asquerosas.

-¡Tenemos que denunciarlo a la policía!

-¡Nooo! Me amenazó que no se me ocurra contarle a nadie, menos a la policía.

-Pero algo tenemos que hacer! Quizá se canse y no te siga llamando

-Sé que no. Es un maniático sexual. Puedo sentir que me sigue a todas partes. Luego la abracé llorando

Más tarde nos sentamos a almorzar los cuatro, Mamá, Papá, Mayka y yo Pude distraerme un poco. Recordamos nuestra niñez, de muchos recuerdos del colegio. Siempre que vuelvo a casa me siento una niña otra vez. El calor del hogar, el olor a canela, a eucaliptus, es el olor de mi niñez, la sala con padres de madera, ese estilo acogedor que nuestra madre pone en todas las cosas y la voz grave de papá, fumando su pipa en la mesa del comedor. Me hubiera quedado allí muchos días más, pero no podía, debía regresar.  Mientras mirábamos fotos familiares antiguas, el teléfono sonó, atendió nuestra madre.

-Tessa, es para ti

-¿Quién es? Me pareció raro. Nadie sabía que había salido de viaje.

-No sé querida.

Algo me estremeció. No, no podía ser….. atendí….

-No podrás escapar de mí Tessa, nunca… jajajajajaja!!!

Colgué violentamente. -¿Quién era hija? Me miraron todos asombrados. No pude ocultarlo más. Rompí en llanto.
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Central de Policía.

-Describa más o menos como es su voz.

-Ya se lo dije oficial, es indescriptible. Suena metálica, no parece una voz humana. Sabe mi teléfono, sabe el teléfono de mis padres. Creo que sabe todo sobre mí.

-Hasta ahora no hemos podido averiguar mucho. Trate de ignorar sus llamadas. Trate de no quedarse sola.

-¿Es decir que no van a hacer nada más? ¿Tendrá que matarme para que lo detengan?

-Ese es el problema, el individuo no ha hecho contacto personal. Lo que podemos hacer es intervenir su teléfono y rastrear las llamadas.

Algo es algo me dije. Salimos con mi hermana mientras íbamos en el auto lloré de impotencia, de rabia, Nada se podía hacer que pudiera detener a ese maldito acosador. Decidimos que Mayka se mudaría un tiempo conmigo, hasta que se resolviera todo. El celular sonó. Seguro que era Ricky.

-….¡¡¡Perra maldita!!! Que te dije el otro día? ¡Que no fueras a la policía! ¡¡¡ATENTE A LAS CONSECUENCIAS!!!

-¡¡¡Nooo!!! ¡¡¡Espere!!!

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Desde esa vez el teléfono de mi apartamento no volvió a sonar. Unicamente entraban sus llamadas a mi celular. Preferí no decir más a la policía. Mi vida estaba totalmente en manos de ese desquiciado. Sus llamadas eran siempre con palabras soeces, amenazantes, le gustaba excitarse, y lo oía masturbarse. Era una pesadilla que no iba a tener fin.

Transcurrió un año, me sumí en una fuerte depresión, no comía, no salía a ninguna parte. Tuve que dejar mis estudios. Conseguí trabajo en un buffette de abogados. Nunca quise mencionar mi situación. Pero hasta allí me persiguió el psicópata. Todo lo sabía de mí, se había convertido en mi sombra, era como tenerlo pegado a mis espaldas. Una tarde llegué al apartamento y vibró el celular…

-Hola monada…te extraño, no se te ocurra huir de mí. Esta noche quiero que hagas algo por mí.

-¿Qué quieres cerdo?

-No me trates mal nena. Ya sabes de lo que soy capaz. O a ese noviecito tuyo le pudiste ir muy mal… Yo soy tu amo ahora… entendiste?

-Está bien, qué quieres que haga

-Así está mejor. Quiero que vayas a tu cuarto y te pongas lo que hay arriba de tu cama.

Esa orden me perturbó. Me pregunté ¿Y cómo sabe lo que hay arriba de mi cama? Me negué a creer lo que pensaba… El había entrado a  mi habitación. Entró con llave. Tenía la llave de mi apartamento. Sobre la cama había sólo una panty blanca transparente. Temblando obedecí lo que me pidió. Sabía que veía cada uno de mis movimientos, Hasta cuando dormía. Debía hacerlo para no enfurecerlo más. Tenía miedo por mi familia, por mis amigas, ¿de qué sería capaz ese loco del demonio? Me puse la panty, y quedé solamente vestida así. Otra vez el ring del teléfono.

-…así…así… muñeca… con tus senos al aire… quiero que te masturbes para mí…ahora…

-No…No…¡¡Nooo!!!

-Hazlo…¡¡¡AHORAAAAA!!!

Hice lo que me pidió. Sólo pensaba en Ricky haciéndome el amor. Cerré mis ojos e introduje mi mano dentro de mi panty… llorando…gimiendo mientras oía el sonido repulsivo de su voz excitado, jadeando, lo odié, me odié a mí misma, odié estar viva. Cuando terminé un grito furioso salió de mi garganta -¡¡¡Te odio maldito!!! ¡¡¡Te odioooo!!!


-Tú eres mía!!! ¡¡¡SOLO MÍA!!! ¡¡¡No dejaré que nadie más se acerque a ti!!!