lunes, 10 de septiembre de 2012

ARREPENTIMIENTO



Pesan sobre mí las culpas de ayer y de hoy,
Hundiendo al corazón en un río de penas
Arrepentida estoy de ese pasado muerto
Que renace cada vez con el recuerdo.

Miedo me de mí misma siento, de mirarme,
de encontrarme con mis ojos, el otro espejo
de mi alma contrita, miedo de morir, de vivir.
Cada minuto son más pesadas las culpas

Sé que hay un Dios que me está viendo,
Que aunque me esconda, El sabe dónde estoy,
Un Dios que tal vez me ha perdonado
Mas mi culpa es tan grande que me niego

Mas grande que mi arrepentimiento es mi culpa,
Me condeno a yo misma antes que cualquiera,
Soy mi propio juez, mi jurado, mi verdugo,
Soy mi carcelera, mi cámara de gas, mi silla eléctrica

Pésanme los años de ayer, los pecados cometidos,
los de toda la vida, en que cada minuto ofendí a Dios,
sabiéndolo y sin saberlo, con conciencia y sin ella,
esa que fui, la peor de todas, la impura, la Magdalena

No se puede borrar ni limpiar lo mal hecho,
Yo quisiera borrar las manchas, a mí misma
Pero lo hecho hecho está, no hay vuelta atrás,
Solamente Dios tiene la palabra final.

Vivo con mi culpa y mi arrepentimiento,
Deplorando lo que fui sin poderlo cambiar,
Buscando refugio en algún lugar,
Escondiéndome del ayer, del hoy y del mañana.

Pésanme las horas, los días, pésame el resto de mi vida,
Por cada culpa que como piedra cargo en un costal
Aplastando mi espalda, hundiendo mis pies en la tierra,
Pésanme las ofensas, las impurezas, las culpas

Mas pesadas que las culpas son los remordimientos,
Que atormentan a mi mente, a mi cerebro,
No me atrevo ni a alzar los ojos al cielo
Porque allí está Dios acusándome con el dedo.

Como Caín llevo marcado en el pecho,
El sello de mi debilidad, de mis pecados,
Adonde quiera que vaya voy con ellos
Más impura que nadie, marcada con la lepra

De este incurable mal que me atormenta,
Fui débil, fui cobarde, fui incrédula, fui insincera
Mas que nada me pesa la ceguera, la sordera,
Dios siempre me buscó, yo le negué la entrada

Hoy sigo tropezando, evitando la luz del sol,
Buscando en mi propia oscuridad la salvación,
Arrepentida estoy pero la culpa es mayor,
Tan grande es que no puedo encontrar a Dios.

4 comentarios:

Soledad del Sol dijo...

Cuántas emociones que me dejaron la piel chinita, chinita.

Intenso y hermoso trabajo querida amiga, te recuerdo,

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Solita tendre que escribir más seguido para leer tus palabras siempre cariñosas, siempre te espero en facebook, espero que tu mamá esté bien, un abrazo mi amiga

Dora Forletti dijo...

Un poema triste y dolorido, pero recuerda amiga que allí a tu lado Dios está tendiéndote sus manos para que te levantes y vuelvas a renacer sin culpas ni pecados. Él todo lo puede.
Besitos
AZUL

JotaJota dijo...

Como siempre, MUY BUENO primi...
Besos.