lunes, 14 de noviembre de 2011

LA MISMA FARSA


Por eso volví y me voy casi desapercibida,
que no se note mi ausencia para nada;
me arrepentí de volver, de caer en tu trampa,
porque solo un segundo me bastó para saber
que todo sigue siempre igual, que tú no cambias...

Y no por algo tengo hoy estas canas ¿sabías?
de algo me sirvió sufrir esta larga vida ,
para conocer a hombres que como tú
hacen del amor una estafa, una burla;
a tiempo me detuve, e hice marcha atrás.

Treinta años no pasan en vano, me dije yo
algo aprendí a conocerte, mas te vi y casi olvido...
todo lo que había vivido una vez junto a ti,
puras ilusiones, fantasías, castillos de arena,
que yo misma forjé, y al fin las disolvió el aire.

Y bueno... siempre fui esa ilusa, porque te quería,
porque te amaba, siempre había mil porqués
para creerte, para seguir a tu lado indefinidamente,
de ti no había salida, me gustaba estar así...
creer en tus palabras, y al final tus besos me callaban.

De nuevo te vi, regresando del tiempo, exactamente igual,
bastante más viejo, quizá, y como antes te bastó
mirarme, así como miras tú, besar como besas tú,
y ya me tenías ahí, casi rendida; que idiota fui,
me olvidé por poco que algunas personas no cambian.

Nada era distinto, sólo los muebles cambiaron de lugar,
no hay nada de ti que hubiera cambiado un ápice,
sólo me querías allí para revivir la misma historia,
como siempre te haría falta para estar un rato en la cama...
al fin huyo de ti, querido, para no repetir la misma farsa.

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