lunes, 12 de septiembre de 2011

TU BESO


Cuánto esperé ese beso que me robaste hace un día,
duró unos minutos apenas, quise retenerlo en mi boca,
que no terminara jamás, que tus labios me esclavizaran,
me derritieran, me ataran al flujo de tu saliva, de tu lengua;
cuanto esperé ese beso que fue un almíbar tibio
endulzándome los rincones vacíos y amargos de mi cuerpo.
¡Cuánto lo esperé!

Cuánto esperé de tu boca, todo ese amor dormido,
que quiso despertar al acercarte; me diste otra vez la vida,
como en un cuento de esos que la princesa despierta;
era tu beso real, largo y profundo, que mudo me habló del amor
que en ti no nunca murió, que siempre me esperó,
y todo el dolor añejo se fue, se esfumó
tu suave beso venció a mi soledad.

Y yo también quedé vencida, derrotada,
sin querer luchar bajo la seducción de tu beso;
de la nada, de un ensueño volviste
para borrar toda mentira, toda irrealidad,
porque al fin siempre fuiste tú, tú,
enamorándome así... otra vez.

Loco mío, déjame amarte que no puedo resistir
estas ansias de inventar otro tiempo,
de caer rápidamente en un lecho
hacernos el amor, reconocer nuestra piel,
volver a ser amantes, como antes...
olvidarnos del mundo, solos tú y yo.

Hoy que estás, que volviste, no te dejaré ir,
me quedo a la espera de otro regreso tuyo,
ardiente, impaciente, quiero soñar tu beso...
que ya lo deseo, lo extraño, lo necesito;
que me vuelvas loca de placer.
Sueño amarte como ayer y todavía más.

Mas siento miedo de esto que siento,
miedo de despertar y saber que no fue cierto.
Miedo de amarte, miedo de ti, miedo de mí...
Miedo de tu beso que me enloquece, que me subyuga,
tu beso, tu beso, tu beso... vuélvemelo a dar
para continuar viviendo sea verdad o sea mentira
siempre que estés tú venciéndome al final.