viernes, 9 de septiembre de 2011

DEL PASADO


Ahí estaba otra vez frente a ti, viéndote a través de la bruma de los años, como si no hubieran pasado, tuve miedo de saber que todo aquello ya estuviera muerto. Te miraba hablar y comprendí tantas cosas, toda una vida pasó frente a mí, como una película. Recordé el día en que te dejé, el día que te dije adiós, dejándote parado en el umbral; me fui casi corriendo, tragándome las lágrimas, te dejé porque entre nosotros estaba todo dicho...eso pensé aquel día. Me alejé, y fue la mayor estupidez. ¿Cómo saber que lo comprendería quince años después? Allí estabas, tú, el hombre de mi vida, con el que escribí una historia, al que quise, al que amé, al que perdí... El que los años regresaron, quien sabe por qué. Lloré intensamente por ese tiempo que se fue, el que desperdicié por ir tras ilusiones, tras sueños estúpidos, de los que solo recogí mala siembra.

Hubiera querido detener ese momento, esas pocas horas que podía estar a tu lado; siempre fue así, las horas siempre han sido cortas para estar contigo, y el tiempo de esperarte fue eterno. Tu beso no se hizo esperar, ese beso dulce de antaño que abordó mi boca, que me hizo revivir el primer beso que me diste, ¡aquel beso! sentí el sabor de tu amor, ese que estuvo siempre para mí, seguías siendo tú, el de un pasado extinto que volvía a despertarme; ¡siempre tú!, ¡siempre tú en mí!. Ni los años, ni el olvido te vencieron. No pude eternizar el beso, tuve miedo de descubrir que aún te amaba, que te había perdido por nada... Y ya es demasiado tarde para mirar al futuro, quizá me quede esto solo de ti, un reencuentro que me hizo llorarte aún más, amor de mi pasado.

Fuimos caminando esa tarde y tomaste mi mano, así como lo hacías antes, fue una pequeña felicidad que retornó, que me hizo sentir viva nuevamente; en estas horas muertas y desoladas a las que regreso siempre, todavía el calor de tu mano y la calidez de tu boca, me recuerdan que estoy viva, mas no puedo evitar tragarme otras lágrimas. Ya estoy aquí de nuevo, a setecientos kilómetros de distancia, queriendo rescatar esas horas, pero ya ves, el destino siempre me aleja de ti, solo me deja la angustia de no saber si te volveré a ver. Quizá por eso algún día me fui, porque todo siempre fue así... Encontrarte, perderte, reencontrarte, volver a perderte. Y el corazón se desangraba con esas heridas de tus ausencias.

Del pasado y al pasado te me vas, allí incólume te quedas, esperándome tú a mí, y esperándote yo, porque esta vez no me voy; me quedo a la espera de otro reencuentro que me devuelvan tu beso, tu voz, aunque no vuelvas, aunque me eternice esperando, en ese pasado vivo y muero junto a ti, oyendo el sonido de un vals, el que me unió a ti, mi amigo, mi amante, mi compañero, mi amor. Es poco el tiempo que nos queda, solo nos acompaña el recuerdo y las horas de un pasado que vuelve a hacerse hoy. No querré irme de ti, nunca más, eres...eres... sigues siendo... te llevé oculto, hoy quiero sacarte a la luz, que sepa todo el mundo lo que eres... un pasado dormido que hoy revive mi corazón, que hoy regresa a mí por esas cosas incomprensibles de la vida, no te irás al ayer, lo sabes y lo sé, no te irás....