miércoles, 6 de abril de 2011

EL HAMBRE



El hambre tiene rostro, tiene nombre quizá
tiene lágrimas de madre desesperada,
tiene olor a hospital pobre con sábana sucias,
tiene ojos de niño de piel pegada a los huesos,
el hambre sobreabunda en los desiertos,
tiene sabor a olvido y a indiferencia.

Hambre de siglos de pobres e indigentes,
de mendigos que no tienen techo ni abrigo;
hambre que llueve sobre un techo de lata,
sobre familias que duermen diez en una cama,
que no tienen pan duro para comer en la mañana,
que duermen a sus niños sin darle comida;
el hambre no vive solamente en Africa,
también traspasa las fronteras
no respeta religión, color, ni raza.

¡Hambre, hambre, hambre!
es el grito de un niño muriendo,
de una madre con los pechos secos,
de un padre borracho o sin trabajo;
hambre de trigo y de leche tienen los pobres
y también hambre de Dios tienen sus almas;
de que algún vez les diga por qué, por qué...
por qué este mundo indiferente y ajeno,
por qué siempre el materialismo,
por qué unos tienen derecho y otros no.

El hambre tiene ojos de esqueleto,
de buitre al acecho, de olor a podredumbre,
de calles polvorientas, de ollas vacías,
tiene el hambre manos enflaquecidas
pidiendo limosna, o un poco de sobras.

Hambre infinita en asilos, en orfanatos,
en enfermos que esperan un remedio, un médico,
hambre de noche y de día
hambre de piedad, de amor humano,
hambre de alimentos, de agua,
y más que nada hambre de justicia...

No se acabará el hambre jamás
mientras cabalguen el silencio, la ignorancia, la ceguera;
y las madres pobres seguirán pariendo
niños con parásitos, llorando su hambre insaciable;
seguirán creciendo los cementerios en muchos pueblos,
¿a quién en verdad le importará un pobre muriendo?

Hambre de paz deben tener muchos,
que sufren hambre en medio de la guerra,
y de esos niños, padres y madres ¿quién se acuerda?
Solo se alimentan de pólvora, de sangre, de muerte...
¿Se acordarán de ellos los gobernantes, la ONU y la OEA?
¿A quién verdaderamente le importan?

Mucha hambre de misericordia tienen los pobres,
extendiéndonos sus manos nos suplican,
que no haya olvido, que tengamos memoria,
que nos los tratemos con asco, ni con lástima,
que los socorramos, que los amemos como hermanos,
que seamos humanos por una vez en la historia.

2 comentarios:

Jose dijo...

MaJocita, tu poema me hace llorar tanto con lágrimas secas a las que ya estoy acostumbrado.
Entremecedor canto proclama a esa injusticia y a ese volver la cara de todos los humanos porque todos somos culpables.
Tus palabras y ese siempre recuerdo hacia los pobres, hacia los que sufren de una u otra manera,bien fisica o son pobres de espiritu , siempre son reconfortantes, Dios te lo premiará.
Un beso mi gitanilla
Caracolillo.

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Caracolillo guardo tus lagrimitas en mi cofrecito, creo que quien no se conmueva ante un niño que muere de hambre no es humano, pero asi este es mundo, tenemos el corazón duro, solo para pensar en nuestros intereses. Claro que hay mucha gente entregada a esta causa, gracias a Dios. Besos, Dios te bendiga