jueves, 13 de enero de 2011

AMARGO SENTIR


Nadie como tú me hizo sentir
esa plenitud de amar, ninguno…
solo tú despertaste en mi piel
aquello que nadie supo hacer;
solo en ti alcancé el cielo con las manos
en ti, nada más que en ti
llamé al amor desvarío, locura,
una mezcla de pasión y de ternura.

Contigo se fue mi último tiempo,
de llamarme mujer de verdad
de quemarme en la hoguera del deseo;
contigo se fue lo mejor de mí misma…
un amargo sentir es lo que queda;
un sabor de fracaso, de esperanza muerta,
una desazón que crece paso a paso,
un largo camino de ausencias…

Nadie habrá que deje como tú
esa tristeza de adioses infinitos,
como una lluvia fina que vacía el alma,
como una tarde fría sin pájaros, sin soles,
como este hoy que mata todas las ilusiones.
te fuiste una tarde cualquiera,
un día de tantos que borró el almanaque
te fuiste y se me estrujó el corazón
como un pañuelo arrugado en el pecho.

Al fin nunca supe que fui para ti,
si fui algo real, si me quisiste enserio
si fui un pasatiempo o algo más que eso…
Jamás lo sabré, porque estás tan distante,
tan lejos de mí…como los luceros,
como el huerto donde esperan brotar el almendro,
como el sueño imposible que muere en la nada.

Pero… todo lo que empieza alguna vez acaba,
así lo nuestro se quebró en pedazos,
te esfumaste en el aire, ya no estabas más…
te tenías que ir, nunca serías mío,
aunque al dejarme me hicieras añicos.
Ya el destino había marcado nuestra senda,
te deshizo el tiempo de un reloj de arena,
matando el tedio de mis horas transcurridas,
quedó solamente sabor de hiel en mi boca
al tragar el despecho del sentimiento muerto.

Eso fue todo, un punto final a esta historia
algunas veces se gana y otras tantas se pierde,
pero tampoco se pierde lo que nunca se ha tenido;
aunque quisiera gritar esta rabia de adentro
de haberte perdido, de quedarme a solas
rumiando la amargura del rencor y los celos,
te dejo partir, te digo adiós mil veces
y mil veces callaré que todavía te quiero.