jueves, 29 de mayo de 2008

TELARAÑAS



Sin ti todo se ha vuelto gris… 
tengo el corazón marchito 
transido de ausencias 
encerrado en este pecho 
late silencioso, 
hundido en las arenas 
de un tiempo quieto, inmóvil 
a la espera de su final; 

La tarde muriendo va 
hasta que se vaya el sol 
me espera la sombría casa, 
donde duermen los recuerdos, 
los cuadros y las fotos 
de seres que ya no están. 

El reloj apresura las horas 
hasta que llegue la noche 
llena de fantasmas y oscuridad, 
y en el lecho me acurruco 
vuelta hacia la pared 
repito tu nombre de cuatro letras 
me pregunto como estarás. 

Cómo será tu vida, 
que música escucharás, 
cómo estará el almendro en flor, 
quién te abrazará o reirá contigo 
quién tendrá esa felicidad 
de verse en tus ojos, 
pero más que nada me pregunto 
si en algún espacio de tu tiempo 
yo ocuparé tus pensamientos... 
Ya sé que no… 

Sin ti…todo está lleno de silencio 
en estas paredes que me estrechan 
en este sepulcro que habito 
donde solo hay un lecho, 
un televisor y mis libros, 
mi única herencia para alguien 
que no les importará.
Y al día siguiente…lo mismo da 
la misma rutina de siempre
buscando un motivo para reír, 
oyendo una vieja canción, 
para recordar que la vida se va… 
que amarte fue un sueño, 
solo eso...nada más... 

...Me da terror verme en el espejo 
de descubrir otra arruga más 
de ver cómo cada día envejezco, 
de preguntarme quien soy, quien fui 
de ver en mis ojeras las huellas 
que surca la tristeza y mi soledad sin ti… 
en este viejo corazón, 
del que solo quedan telarañas...


3 comentarios:

ph dijo...

Hermoso..hermoso..dentro de la tristeza de tus versos..pero nada esta perdido..aun hay esperanza de un retorno..asi lo siento..de una vuelta de la vida...mientras haya vida..
Me ha gustado mucho..lo siento asi..por momentos me he visto reflejado..gracias por tus versos poeta..
Te seguiré leyendo..

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Gracias amigo/a por tu visita, y por tus palabras alentadoras, espero tambien poder visitar tu blog, un abrazo Ma.José

Palbo dijo...

El discípulo estaba ocupado mezclando diferentes tipos de yerbas.

-¿Para qué mezclás la yerba? -preguntó el maestro.

-Porque no quiero acostumbrarme al gusto de ninguna -respondió el discípulo.

-¿Y cómo vas a hacer para no acostumbrarte al gusto de la mezcla?

El discípulo se iluminó.