miércoles, 6 de febrero de 2008

TODO ESTÁ IGUAL


Se amontonan los recuerdos en los desteñidos muros 
que guardan las reliquias de otro tiempo; 
todo está igual, como te gustaría verlas 
igual que siempre, así como las dejaste 
los libros envejeciendo, enmohecidos
de nostalgia dejan caer de sus hojas
tus amarillas notas con olor a humedad, 
como si tus manos las hubieran dejado ayer 
para que mis ojos te puedan leer otra vez… 

Todo está igual, tu guitarra esperando todavía… 
detrás del atril oxidado de tu ausencia, 
esperando la hora de la siesta para que suene 
la milonga ó una antigüa melodía medieval, 
o al pajarito que a veces detenía su vuelo 
para oírte asomado en la ventana 
a veces parece que no te has ido 
que tus quejas romperán el silencio, 
que tu risa contagiosa me hará también reír. 

También hay una reja pero sin madreselvas, 
que quedó a la espera de verte entrar, 
a esta casona pobre que la lluvia desgasta 
donde duermen la soledad y la rutina mías... 
y así se va la vida, tristemente en el pueblo 
que huele a brisa de mar y a olvidos…

Mas todo está igual, los cuadros que observan 
el lento y pesado trajinar de cada día, 
el bisabuelo que sonríe detrás de la lámpara de pie, 
los retratos de la comunión y la Virgen 
que reina en la sala con los colores de la Patria 
y tu foto entre los malvones me sigue adonde voy 
para darme los buenos días o dormirme con vos. 

Todo está igual pero faltan los malvones, el jazmín, 
la hora del mate que quedó suspendida un agosto 
y el rezo que siempre nos unía al atardecer 
bajo el cielo estrellado se apagó con tu voz 
cumpliendo los designios en un día aciago, 
cuando te fuiste sin despedirte… 
porque un destino traidor nos alejó 
impidiéndome pedirte el perdón... 
Mas vive la promesa de un abrazo eterno 
que me dejó el legado de tu fe,

Por eso todo sigue igual, nada cambiará 
estará siempre la mecedora como antaño 
aguardando la agitación de tu paso cansado 
porque es quien más te llora y te extraña 
desde las ruinas de su madera apolillada; 
estarán los helechos y los geranios 
esperando el rocío del alba de tu amor 
nada habrá de cambiar tu lugar madre, 
hasta que el cansancio de vivir cierre mis ojos 
y al abrir la puerta de otro tiempo 
pueda soñarte volver y con tu bendición 
descubrir los misterios de esa otra vida prometida 
para darte el beso que no te pude dar…



2 comentarios:

Serina dijo...

que triste....pero es así cuando los tenemos, no apreciamos un ratito con ellos....y cuando ya no estan , darías lo que fuera por solo oirlos un instante...mi padre fallecio, el verano del 2006 y me quedó tanto , por hablar con él....
un saludo.

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Gracias Serina por pasar por mi blog, lamento lo de tu padre, casi siempre nos pasa así, nunca decimos las cosas a tiempo, siempre quedará algo pendiente, pero no debemos perder la fe de que algún día los volveremos a abrazar, que Dios te bendiga, besos Ma.José