domingo, 30 de diciembre de 2007

SOBRE UN CLARO DE LUNA


Lentamente te ha ido cerrando una noche silente, 
vacía de estrellas y luceros, de dolor y sueños 
donde solo cabe la nostalgia fría del otoño; 
por un camino sin regreso te me has ido 
donde mi alma penitente solo oye su lamento 
lamento de amor, sobre un claro de luna… 

¡Nunca sentí tan honda la soledad ni tan larga! 
Como en esta hora cruel que fijó el destino 
cuando en la oscuridad de este miserable cuarto 
me van cubriendo nada más que las telarañas del ayer… 
y una sonata de Beethoven me obliga a recordarte 
a dejarte un beso más ¡en un claro de luna! 

Otro año más se irá y que más da… 
un año menos por vivir, un tiempo más… 
que seguiré andando ciegamente sin ti… 
¡Hojarasca de un amor que marchita 
sus pétalos sobre un claro de luna! 

¡Nunca dolió tanto una ilusión, nunca! 
Como cuando ésta, la mía, que se quebró con tú adiós, 
nunca se aferró tanto un sueño a la vida 
como éste que nació contigo 
y que inexorablemente ahogó el corazón 
al despedir tu amor desde un claro de luna… 

Lentamente se cierra la vida 
desde esa marchitez que surca la piel, 
como una hoja seca se quiebran mis labios, 
esperando el rocío de un beso… 
Lentamente se cierra el atardecer, 
quedando para siempre la noche 
sobre esta tristeza helada de invierno; 
solo mi recuerdo por ti vaga sin rumbo 
¡besando tu frente sobre un claro de luna!

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