domingo, 30 de diciembre de 2007

MILAGRO



“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, 
pedid lo que queráis y lo conseguiréis. Juan 15,7” 

Es difícil creer en milagros para el incrédulo 
porque quiere creer en lo que alcance a ver, 
porque necesita pruebas intangibles, 
tal vez pasa porque el mundo 
vive muy alejado de Dios 
y de a poco nos hemos olvidado 
que la Fe consiste precisamente 
en creer lo que no podemos ver, 
sino entonces cual es el significado, 
el motivo, el valor de la fe? 

Un milagro es una prueba que el Señor 
nos da de su existencia, de su grandeza, 
es la prueba más grande para que nuestra fe 
se fortalezca, se renueve, 
despeje en nuestro corazón toda duda 

Pedid dice el Señor y se os dará… 
porque para Dios no hay imposibles 
solo quiere oír de tus labios, 
que le pidas con fe y humildad 
esa necesidad y esa carencia que tienes, 
esa angustia que vives, o ese mal incurable, 
o ese vacío espiritual que nada llena 
pero sin oraciones es imposible 
que Dios atienda el llamado 
la oración constante, confiada 
sabiendo que el Señor está del otro lado 

Porque El vive muy dentro de tu corazón 
esperando por ti, sufriendo por ti, 
pidiendo el milagro que esperas se te dé, 
el que te cuesta tanto creer que existe, 
sabiendo que el Padre nos escucha, 
que no desistirá a nuestros ruegos, 
podríamos ser como el ciego, como el leproso, 
como la mujer que tocó su Manto, 
como todos aquellos que oyeron 
la Misericordia de labios del Señor 
al decirles 
“Vete, tu fe te ha salvado” 

Todo lo que tú le pidas con fe se te dará, 
porque el Señor es bueno, es compasivo 
y su misericordia es infinita. 
porque El Señor sonríe dentro de tu alma 
esperando que acercándote a su presencia le hables 
con palabras sencillas y sinceras 
le cuentes eso que te inquieta, que te atormenta 

Solo basta tener fe porque Dios nunca se niega, 
nunca se oculta si tú le llamas, 
nunca te rechaza si tú lo buscas, 
y rezándole Como El nos enseñó a orar 
pidiendo con constancia, sin perder la calma, 
no exigiendo sino suplicando, 
no gritando sino murmurando, 
hasta el Cielo llegará tu plegaria. 

Creyendo que a nuestro lado permanece 
Dios siempre se hará presente, 
te hará saber que no te olvida 
y agradeciendole también cada día 
por su bondad, por su Amor, 
reconociéndonos como hijos suyos, 
aceptando siempre su Santa Voluntad 
alcanzaremos así sus bendiciones 
y el milagro de su misericordia.