viernes, 27 de julio de 2007

LLORA EL ALMENDRO



Llora el almendro el adiós que dijimos
desde esa tarde que tiñó tu ausencia
su flor marchita murió en mis manos,
mientras bajo el camino pedregoso de la cuesta
por donde sola voy aprendiendo a estar sin ti.

¿Cómo pudiste ser así? Pudo más el olvido
que el anhelo de habernos tenido,
aún quisiera leer más en tu corazón
y saber como pudo haber tanta mentira,
el hombre que yo amé hoy es solo un extraño;
un mal sueño del que ya desperté,

¡Cómo llora el almendro tu engaño!
Ese almendro que soñó vernos alguna vez,
llora en el lecho sus flores blancas
todo es nostalgia, todo es recuerdo…
con tus caricias… brumas del ayer,
con tu mirada… embrujo de mi alma
con este sol que desde la lontananza
presagia nada más que otoños y ocasos,
desde aquel tu adiós definitivo
se apagó el alba de tus ojos,
enmudeció nuestra canción.

Lloro también como el almendro
lágrimas como pétalos que van cayendo
hasta desangrarme de esta porfía
de mis ansias en buscarte…
más allá del sol y el horizonte,
mas aún no me despojo de mi renuncia
porque en un costado del corazón
quieres latir con mi latir,
quieres estar todavía, vivir…
eres locura total en mí…

Ay, si mis labios pudieran decirte…,
si el imposible que sigues siendo
pudiera ser quimera mañana y hoy,
no me importara lo que fueras,
no cambiaría este dolor ni el desvarío,
si tan solo volvieras, si tan solo estuvieras
para decirle al almendro y a su flor
que ya no hay que llorar, porque eres tú
quien ha vuelto a este huerto vacío
y desolado donde dejaste el amor…


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