jueves, 1 de marzo de 2012

UN BUEN SAMARITANO


Saber dar gracias a Dios es lo primero
en tus gratos y peores momentos,
porque al fin la vida es eso,
un rato de felicidad y por otros un tormento.

Pero si tu sufres, no olvides que a tu lado
alguien también sufre,
alguien llora, alguien pasa hambre,
alguien esta enfermo, alguien muere,
hay un niño abandonado,
hay alguien tirado en la calle,
hay un mendigo pidiendo limosna.

Hay tantas injusticias rodando por el mundo
y ser un buen samaritano es cosa de aprenderlo,
solo con no ser indiferente al dolor ajeno,
solo con llevar alguna vez la cruz de un hermano,
como el Cirineo que ayudò al Nazareno,
tú puedes también ofrecer tu mano,

cediéndole el puesto a un lisiado o a un pobre viejo,
ayudando a cruzar a un ciego,
o diciendo una oración por los enfermos,
por los pecadores, por los ateos, por los presos,
por cada ser que lleve un penar en su camino,
brindándole un vaso de agua al peregrino.

No es tan difícil, solo deseando
abrir el corazón por entero,
pero nunca des lo que te sobre, esas serían migajas
que no se le dan ni a los perros.

Un poquito de tu ayuda, de tu amor,
de tu caridad, de tu compasión,
porque en cada alma vive Cristo sufriendo con ellos
¡Y qué feliz te sentirás después
aprendiendo a amar como aquel samaritano
 con un corazón más grande y más bueno!