jueves, 1 de marzo de 2012

PENAS DE BUENOS AIRES

Treinta y dos años que me fui suelo querido  y en el destierro se me pianta una lágrima 
cuando suena el bandoneón de Troilo, 
recorre mi nostalgia el otoño de mi ciudad 
teñidas de sol y melancolía porteña, 
se me queda el alma entre esquina y esquina 
y desde el empedrado de tus calles 
llora un verso por vos Buenos Aires... 

Mi barrio de Flores que duerme en la distancia 
trae olor a humedad y sabor a tango 
con un mate voy absorbiendo sueños 
de reencontrar los amigos, mi pueblo, mi infancia 
a mi blanca casa y al portón, a sus madreselvas en flor, 
de abrazarme a tu sentir arrabalero, 
de mirar otra vez ese cielo argentino 
manto celeste y blanco de mi patria 
que en la garúa de los años llueve dolor de ausencias, 
porque mi pena sos vos Buenos Aires... 

Canta el corazón siempre al recordarte 
y en mis ojos queda la estampa de tus barrios, 
las noches de Corrientes y Florida 
ese cafetín donde esperé a mi amor... 
de esa juventud que se me fue esperando... 
una guitarra deshoja las notas de una milonga triste, 
en esta vacía tarde el ayer me trae la añoranza 
de volverte a ver ciudad querida 
¡cómo te quiero mi Buenos Aires! 

En el humo del pucho ahogo una queja, 
en este tiempo de soledad y lamento 
a solas con la frialdad de mi pieza 
voy desgranando mi vida en el papel 
por las horas que no vuelven, por ese destino cruel, 
por ese viejo rencor que desangra una herida, 
por este tiempo de muerte y lejanía 
y rechiflada de amor y de tristeza 
me envuelve la locura de volver 
a tu perfume de aromos y jazmín, 
al compás de un tango te lloro más que ayer 
con un mate amargo y un suspiro 
porque para vos Buenos Aires no hay olvido.