martes, 27 de marzo de 2007

EL HIJO DEL HOMBRE


"Jesús le dijo: Las zorras tienen sus guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el hijo del hombre no tiene dónde recostar su cabeza..:" Mt, 8,20

En esta vida para todo nos damos lugar
para todo nos damos tiempo,
para consentir nuestros caprichos, para nuestros goces,
y también vemos que nada nos falte en el hogar,
ni los alimentos ni el abrigo, ni nuestros ahorros
nos gusta sentirnos seguros de nosotros mismos…

¿Mas te habrás preguntado...?
¿Cuál será el lugar que tengo para Jesús?
Cuando ves la Cruz de tu cabecera
el Señor pareciera que te habla,
de su cansancio...de su dolor...de su sed...
de su agonía...de su espera...
de ese vacío que le hacemos cada día con la indiferencia
con el rechazo, con el egoísmo, con la soberbia, con el olvido...

Y cuanto más lo olvidamos más nos Ama
y cuanto más le ofendemos más nos perdona,
porque su Amor es sin tiempo y sin medida;
ese lugar podemos buscarlo si nos lo proponemos
en una oración sencilla, levantando los ojos al cielo
podemos decir: Señor cuánto te agradecemos.

Cuántas veces El te llama para que lo acompañes
porque también Jesús quisiera
recostar su Cabeza en tu hombro,
saber que en tu alma puede hallar una caricia, un hogar,
un espacio en tu vida para que se lo puedas dedicar.

Desde esa Cruz en silencio siempre te hablará el Señor
de cuánto te necesita, de cuánto te ama
porque tú sabes...¿verdad?
que El te conoce más que nadie,
te comprende más que nadie,
te perdona más que nadie...

Porque El vertió su Sangre para salvarnos,
porque allí desde el Calvario nos seguirá perdonando.
En esta vida tarde o temprano,
terminaremos quedando solos
cuando llegue la vejez, cuando nos venza una enfermedad,
cuando nos venga a llamar la muerte...allí...
al final del camino nada más
estará la Verdad que siempre existió
el postrer Adán, el Hijo del Hombre: Jesús Nuestro Señor.

Allí extendiendo sus brazos dirá nuestro nombre,
porque desde su Misericordia infinita
El nos tendrá reservado el mejor lugar
si es que lo supimos ganar...con amor,
con mansedumbre, con humildad,
con la alegría que lleva un cristiano
en su cruz de cada día.

"Porque nadie que crea en el Señor quedará defraudado"
"Porque todo el que crea en el Señor se salvará"
Rom.10,8-13