martes, 31 de marzo de 2015

UNA DE VAQUEROS - CAPÍTULO II


La cama se acudía agitadamente en el cuarto del Grand Hotel;  Lily la pecosa contorneaba sus redondas nalgas arriba de su cliente, desnuda totalmente, con un collar de cuentas rosadas adornaban su fino cuello. Era de piel muy blanca, y rostro aniñado con muchas pecas, de allí su apodo, llevaba casi toda la noche con el recién llegado No le preguntó su nombre. Ninguno de los que pagaban para retozar tenían nombre. Debajo de los pantalones todos eran iguales. Salvo que algunos las trataban mejor y otros eran unos perros salvajes. Este ni hablaba ni expresaba nada. De músculos rígidos como el acero, se limitaba a que lo complaciera De ojos fríos y oscuros, apenas toco su cuerpo, como si le asqueara. No le gustaba nada ese mono. El hombre terminó de gozarla al fin. Y paró.

-Basta, bájate, me tengo que ir -sonó su voz seca y cortante. No había ningún tipo de sentimiento en esa voz. No es que esperara alguna delicadeza pero casi todos contaban algún chiste grosero o prometían volver y a veces hasta le hacían regalos.

-Claro, encanto, no quieres más? Insistió la pecosa tratando de ablandarlo

-No. Te dije que te bajes - Y le dio un empujón que casi la tira al suelo. Lily lo miró asustada y molesta a la vez, -que se creía ese petulante-

-Oye! A ver como me tratas! Gritó Lily mientras se ponía su vestido rojo de volados azules. -Vaya con tus modales!

El hombre se vistió rápidamente Llevaba un abrigo largo de cuero negro Pantalones con flecos marrones. Botas cortas de cuero de vaca. Se puso su sombrero marrón, arrojándole a la chica cien dólares arriba de la cama

-Gracias, muñeca, un gusto haberte conocido y cerró la puerta del cuarto No 6

-Lily se quedó mirándolo (-Cretino-pensó) - Vaya con el tipo. Espero que se pierda y no vuelva-. La chica aun sentía algo de temor, nunca lo había visto y le daba mala espina. Algo, no sabía, le causó rechazo, su mirada, su voz. No le habría caído tan feo a no ser por esa profunda cicatriz que cruzaba el costado de su rostro... Lo miró por la ventana. Aun estaba ahí en la esquina como esperando a alguien. A quién? Dejó la habitación para irse a tomar algo.  Le contaría a Kathy Lee su aventura con el bruto ese.

El del sombrero marrón bajo las escaleras atravesando el hotel. Caminó hasta la esquina, encendió un puro, miro el reloj, las 7:20 am; miro hacia todos lados y hacia el Trust Bank, faltaba una hora. (no vio a Lily que lo observaba desde la ventana)  Esos imbéciles no habían dado señales. Lo habían calculado bien antes de salir de Tombstone, el y Chucky perpetrarían el atraco. Sometería al cajero, a esa hora no debería haber gente. Manolo y Buster vendrían con los caballos para recogerlos y después  correrían sin parar hasta llegar al Cañón del Diablo. 1.000.000 de dólares para vivir tranquilos el resto de su vida. Debía ser un golpe limpio, sin muertos. Seria el último golpe de su vida. El último
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El reverendo Maccarthy ordenaba algunas provisiones que había recibido de su grey para llevar a las familias más necesitadas. Ropa, juguetes, alimentos. Se sentía muy agradecido a las familias Larson, Grant, a los Pelton, a la señorita Timmers que aunque era solterona y con menos recursos ayudaba con lo que podía. Era una mujer joven, de treinta años, él tenía tres años menos. A él también le abrumaba su soledad como a ella. Servir a Dios no significaba que no pudiera amar y ser amado. Samantha era la mujer perfecta para el. Seria una buena esposa y madre. Pero en el pueblo no faltaban las lenguas de víbora, como la señora Kent y sus amigas, Caroline Tuntorne y Cynthia Adams que vivían pendientes de los demás. Debía cuidarse de ellas si decidía alternar mas con Sammie

Un golpe en la puerta lo sacó de sus pensamientos. Caminó entre los bancos de la iglesia. No esperaba a nadie a estas horas. Al abrir la pesada puerta un hombre de camisa negra y pantalón negro con un pañuelo verde anudado en su cuello,  lo veía seriamente. Su figura le parecía un tanto lúgubre. Glenn se quito su sombrero, dejando ver su larga cabellera renegrida que caía sobre sus hombros. -Buenos días Reverendo, lo estoy interrumpiendo?

-No. Pero pase por favor Ud me dirá en que puedo ayudarlo Es para algún servicio? Creo que no le conozco

-Llegué ayer en la diligencia desde Tombstone Estaré poco tiempo. Necesito que me escuche atentamente reverendo, si me lo permite
 
El reverendo Maccarthy le preguntó intrigado -Sucede algo? No entiendo nada En que podría yo ayudar. De que se trata señor...

-Glenn Foxter Pero solo para usted. Para todos soy Glenn el Forastero. Espero lo entienda padre. Nada ha sucedido pero va a suceder; en cualquier momento. Le resumire en pocas palabras porque ya no hay tiempo. Han llegado a este pueblo cuatro pistoleros muy peligrosos. Son ladrones y asesinos. Tienen planeado robar el banco. Solo tenemos una hora. Debemos evitar heridos o muertos. Aunque no es domingo, es jueves, usted tocara la campana cuando yo salga de aquí; con el fin de atraer a la mayoría de las personas; usted inventara cualquier excusa.  Debe tratar por todos los medios de mantenerlos entretenidos con su sermón.

-Mi Señor! Esto es horrible Como haré? Este sitio es tan pacífico Porque vendrían esos malhechores a querer robar y matar?

-Hay un millón de razones reverendo que los motivo a venir Tengo que irme ahora. El tiempo corre.

-Vaya con Dios Haré lo que pueda y que el Señor me ilumine. Haré lo que me dijo Buena suerte!
 
Glenn aseguró su cinturón con dos pistolas ... Tenía confianza en su puntería. Pero sabía bien a lo que se enfrentaba. Jack Forester era uno de los mas rápidos de Tucson, su ciudad de origen. Era uno de los mas veloces en desenfundar. Quería encontrarse cara a cara con esos bribones. En cuanto se alejó del templo, la campana comenzó a tañir fuertemente. La gente comenzó a mirar confundida  hacia la iglesia  Entendieron que era un llamado. De a uno, de a dos, de a tres y mas salieron de sus hogares, de sus comercios cerrando con prisa las puertas. Mujeres, niños, hombres fueron casi corriendo a la capilla. En la esquina del hotel el de la cicatriz observaba intrigado lo que sucedía. Eso podía trastocar los planes Maldita sea! Justo ese día y a esa hora! Pero debían seguir con su plan. O todo se iría al demonio. Aunque pensándolo bien  les ayudaría mucho que el lugar quedara vacío  En cuestión de minutos las calles del pueblo quedaron desoladas; solo el viento levantaba el polvo de las calles. Cuatro o cinco quedaron en la cantina. El pastor zo entrar a todos, se persigno y cerro las puertas...
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ESalomon Liebermann ni sintió  las campanadas, ni el alboroto. además el no abandonaría su trabajo, por nada del mundo. No se dio cuenta que era prácticamente la única persona que había quedado en todo Cutton City. Hombre sumamente pequeño, pelado, encorvado, de aspecto desagradable,
contaba los billetes desde sus ojos diminutos escondidos detrás de sus lentes. La caja fuerte estaba guardada oculta detrás de un cuadro en la pared. Ese dinero debía ser transportado antes del mediodía en la diligencia que iba a Los Angeles, California Miró el reloj colgado, las 8.15 aun sobraba tiempo, siguió contando sin perder concentración 80, 90, 100, 200... Algo lo saco de su conteo, levanto sus ojitos un poco... Un enmarascado con pañuelo le sonreía desde la ventanilla apuntandole con un arma. -Arriba las manos viejo! No te lo esperabas eh? No, ni se te ocurra hacer ningún movimiento. Tampoco suenes que vendrán a ayudarte. En el pueblo no hay nadie Te dejaron solo! Jajaja Todos se fueron a rezar a la iglesia. Ahora muy lentamente abreme la puerta de vidrio, despacio, y no intentes nada porque te abriré un hueco en esa calva sudorosa.

Liebermann abrió la puerta No lo podía creer. No podía estar pasando. Dejó entrar al tipo quien lo sujetó con fuerza por su cuello -Camina anciano, rápido, muévete!  Chucky vigilaba la puerta del banco. Todo parecía ir como querían.

El banquero le mostró los billetes que tenía en la taquilla -Aquí tiene señor, se puede llevar todo -le dijo temblando como una hoja

-Vamos imbécil, me quieres tomar el pelo? Crees que vinimos aquí para eso? Dónde esta la caja fuerte? Hablaaaa! Que se me termina la paciencia! Lieberman apunto con el dedo hacia el cuadro
 
-Ah con que aquí estaba! -Exclamó el hombre quitando el cuadro- Dame la combinación! Que esperas ! Apurate Dimela!

-Espere, no me acuerdo bien -Tenia tanto miedo que su memoria se bloqueaba El enmascarado le dio un golpe fuerte en la cabeza -Mas vale que te acuerdes viejo cuervo y si crees en Dios mejor que empieces a rezar, porque si no hablas, seré lo ultimo que veas en tu cochina vida.- Salomon comenzó a decir los números despacito 30 izquierda 18 al centro...

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En la Comisaria Kevin Troy el ayudante de Duggan estaba intranquilo Algo pasaba ahí afuera Mucho silencio Miro por la pequeña ventana Donde estaba todo el mundo? Las calles estaban solitarias y Duggan jugaba un solitario como si existiera el nada mas -Marshall Ud no se ha dado cuenta de que no hay nadie en las calles? Tengo un mal pálpito y la sensación de que me he perdido de algo

-Pues sal afuera y averigua . Será que este calor los tiene adentro de sus casas
 
-No lo creo... Es otra cosa

-Ok Cuando lo sepas me lo dices Ahora no me interrumpas el juego chico
 
Pero una voz dijo desde la puerta:

-Pero yo si se interrumpiré su solitario, Marshall Kenneth Douggan Creo que es hora de que desempolve sus pistolas Empezará la acción en este sitio

Douggan no podía creer lo que veía. Ese tipo era sordo o era mas terco que una mula. Ya lo creía a kilómetros de aquí y ahí estaba como un justiciero buscando venganza. -Vaya! Como que Ud y yo no nos entendemos forastero. Me pareció haberle dicho que se fuera de Cutton. O a lo mejor quiere que lo encierre ahí adentro

-Lo lamento Douggan se acabo el tiempo Mientras Ud esta ahí sentado jugando con sus naipes, y recitándome sus estúpidas amenazas, en este mismo momento están asaltando el Trust Bank

-Oiga payaso, Por quién me toma? Invéntese otra cosa mejor. Asaltando el Trust Bank Por favor!
 
Glenn saco de su bolsillo del pantalón un papel doblado. Un aviso de búsqueda Vivos o Muertos,  mostraba los retratos de cuatro individuos -Jack Forester, Chucky el niño, Manolo Fierro y Buster Curtis -Convencido ahora? Forester y el Niño están adentro sometiendo a su banquero y los otros dos están esperando afuera con los caballos para huir hacia el desierto con un millón de dolares. Toda una fortuna Y quien sabe si el señor Liebermann salga vivo de todo esto. Son muy sanguinarios

-Me parta un rayo! Desde cuanto sabe esto?

-Hace meses les vengo siguiendo la pista. Esos sujetos son míos Tengo órdenes de llevarlos a Tombstone, con vida si es posible, para que sean juzgados y condenados por el Juez Clipton Stalon. Seguramente los espera la horca

-Lo lamento, desde que llegó su actitud era muy sospechosa. Que plan tiene para capturarlos?

-Lamentese después, tome su rifle o su pistola. O las  dos cosas. La gente está en la iglesia reunida por el reverendo

- Ya me decía yo!
  -  habló el chico Troy

-Tú quedate aqui, estás muy novato El Marshall y yo nos dirigiremos hacia el banco. Cierra bien y no  asomes tu nariz 
Mientras tanto Duggan sacó una estrella de plata para darle al forastero -Tenga, póngasela, para cumplir con la ley. Glenn, sonriendo,  sacó una placa dorada reluciente del interior del bolsillo de su camisa.

-Gracias,  pero tengo la mia.    La estrella tenía las siglas de «Ranger de Texas»

-Me lleva el diablo! Grito Kevin Troy Se lo tenía bien guardado! El Marshall cargó rápidamente su Winchester 73 y su vieja pistola calibre 38 Cuánto hacía que no tenia un día de éstos. De vez en cuando no venía mal algo de disparos. Se habia acostumbrado a esa paz rutinaria y de repente unos locos se habian apoderado de Cutton City. Esta vez el Ranger tenía el control de la situación. Ambos salieron a la calle. Empezaría la acción...