domingo, 28 de junio de 2009

ACCIÓN DE GRACIAS


Amadísimo Jesús mío 
después de tanto tiempo 
pude acercarme a ti 
para desahogar mi alma 
de tanta tristeza 
de la angustia 
de los pecados que la sofocaban 
que la atormentaban; 
tiempo que se hizo eterno 
que fui postergando 
por necedad y cobardía; 

Mis lágrimas dejé en el templo 
para recibir tu perdón 
para abandonarme a tus brazos 
que me rodearon de misericordia, 
que me esperaron pacientemente 
todo el tiempo que no estuve, 
que tardé en volver a Ti

Lágrimas de alegría y consolación 
de saber que encontré el camino 
donde estuve perdida: 
más hoy sentí que tu Voz me llamó 
que me habló diciéndome 
“Ya es hora, vuelve a Mí hija mía, 
A recibir la misericordia de mi perdón” 

A Ti mi Señor Jesús te pido 
ayúdame a encontrar siempre 
la Fuerza de voluntad 
para alejarme de las ocasiones
que me hagan pecar, 
que me alejen tristemente de Ti, 
para encontrar la fuerza de voluntad 
alejarme del mal y hacer el bien, 
para encontrar en la oración 
el recogimiento y el silencio 
donde podré oír tu Voz. 

Hoy las campanas de la Iglesia 
tañeron como nunca 
en mi felicidad y en mi corazón, 
bendije al buen padre que me confesó 
instrumento de tu amor 
que con piedad y ternura 
me ofreció su mano y su sonrisa, 
que me ayudó a comprender 
que nunca es tarde para volver. 

Bendito seas por siempre Señor 
Gracias te doy por este día. Amén 

“Señor no soy digno 
de que entres en mi casa 
pero una palabra tuya 
bastará para sanarme”
Mateo 8,5-17


miércoles, 24 de junio de 2009

EL DEBUTANTE - 1ER. CAPITULO


LA CITA 

Ajustó su reloj, eran las seis y cuarenta y cinco de la tarde, no había pegado un ojo desde las tres de la mañana, la inquietud no lo dejaba tranquilo; el plan se había puesto en marcha; dentro de unas pocas horas haría su debut. Poco a poco comenzaba a tejerse en su mente cada paso que daría, no podía cometer una sola equivocación. Llevaba meses maquinando su plan; de donde salió la idea no sabía, a lo mejor de la tele, de los libros, de la mierda de vida que llevaba en ese miserable cuartucho. No le gustaba hablar con nadie ni ser molestado, cuanto menos supieran de él mejor, solo tenía esa obsesión que quería llevar adelante; el mundo le parecía una cloaca, un mundo podrido que para él nunca había tenido cabida. El ayudaría a limpiar un poco ese mundo de porquería; en el suburbio donde había ido a parar se habían ahogado todos sus sueños, sus proyectos, solo sobrevivía el fracaso y el odio contra quienes lo habían rechazado. Ahora había llegado la hora de su desquite, de hacerle ver a todos quién era él. Esta noche sería algo que no olvidaría ese pueblo maldito. No volvería atrás, había llegado la hora. 

Había quedado en encontrarse con ella a las siete y treinta de la noche, la esperaría en frente del antro donde ella trabajaba todas las noches, ummm, solo de pensar en sus senos grandes, erguidos y redondos, en sus nalgas apretadas con la ropa, se apoderaba de él la excitación, se tocó su miembro duro, faltaba poco para verla… no sabía lo que le esperaba…; dominó su deseo, debía tener el control para que todo saliera perfecto. Repasó con su mente cada paso otra vez… revisó en el maletín que no se le olvidara nada. Apagó las luces y salió…. 

………… / / ..............

Nunca revelaba su nombre, a quién podía interesarle, su apodo de batalla era Katty, tenía el oficio más antiguo del mundo, puta de la noche a la mañana, salvo los domingos que descansaba de vender su cuerpo, el resto de la semana con el que le tocara en suerte, hombres de todas las edades, muchachos, jovencitos y viejos asquerosos, babosos, que la manoseaban; pero esa era su vida, la que le tocó vivir desde los quince años; ahora tenía veinticinco, estaba en lo mejor de su carrera malviviente; no sabía si algún día su destino cambiara, cuando juntara más dinero, quizá podría largarse de ese lugar inmundo, de esa vida inmunda. 

Esa noche sería especial, se había citado con ese hombre, que seguramente sería como los demás, cojería con ella una o dos horas, le tendría que hacer las inmundicias de siempre, después recogería su tarifa y afuera de nuevo a seguir recorriendo sus calles. Aunque no sabía por qué cuando lo encontró por primera vez en ese bar, lo notó distinto a otros clientes. De pinta era normal, altura normal, cara normal, pero en sus ojos había algo que no era normal, la miraba distinto, tenían un brillo muy…muy adentro que la inquietó cuando la miró, algo que la atemorizaba. 

Eran las siete y treinta, ya debía estar esperándola, bueno que esperara otro poco, se acomodó su cabellera larga, se echó ese perfume que le gustaba; se miró en el espejo una vez más, le pareció que se estaba arreglando para una cita de amor; ¿amor? –Jajajaja (soltó una risita) al menos no con ese, que cuando le clavaba los ojos era como si la ensuciara de solo verla, como si la desnudara delante de todos, o quizá estaba retrasando unos minutos porque algo le decía que no fuera, que lo dejara para otro día. No, tenía que ir, necesitaba cobrar. 

Se puso la chaqueta de cuero negra y bajó por las escaleras hasta la planta baja. Desde la recepción lo vio parado en la esquina, eran las siete treinta y cinco, ya la estaba esperando… 

………… / / ..............

Ahí estaba tal como la recordaba en la primera cita, esa putita de bar, tenía una cara bonita si no fuera por el maquillaje; sonriendo con una risita medio nerviosa, le comió los senos con los ojos, el calzoncito que se le marcaba en el pantalón. Le gustaba la putita, y era la elegida para su debut; había llegado cinco minutos tarde pero no importaba, había tiempo. Llamó un taxi, se zambulleron dentro de él y partieron hacia un destino desconocido… 


CONTINUARÁ EN EL PROXIMO CAPÍTULO


EL DEBUTANTE - 2° Y ULTIMO CAPÍTULO


Katty sentía los ojos del hombre clavados sobre ella, deseaba que terminara esa noche, volver a su cuarto, darse una ducha y olvidarse de esa cita que en mala hora aceptó; quería borrarse para siempre de su cuerpo, esa mirada que la traspasaba todo el tiempo. El taxi avanzó por la gran avenida y dobló por una calle donde estaba el hotel al que el tipo le indicó. Se bajaron por el mismo lado y el hombre la agarró de la mano para ayudarla a bajar. Era un motel de tres estrellas, nada del otro mundo, no se veía entrar o salir mucha gente, algunas parejas que subían por el ascensor; era un edificio de diez pisos, en la recepción había un viejo que parecía estar medio dormido, eran las ocho de la noche. Su cliente hizo la reservación, no se fijó en su nombre, cuando se conocieron no se acordaba si él se lo dio ó ella olvidó preguntárselo; lo único que le importaba es que le diera unos buenos billetes; subieron al ascensor quinto piso letra F. Katty no tenía muchas ganas de hablar, lo que deseaba era salir corriendo, sentía algo en el aire, podía olerlo, casi tocarlo, algo que le empezaba a provocar como un terror indescriptible. Se dijo que tal vez se estaba volviendo paranoica. 

La habitación era bastante grande, pisos de baldosa, una cama grande, mesa de luz, televisión, en fin, la típica habitación de motel donde prestaba sus servicios. En cuanto entraron ella pasó al baño para quitarse la ropa, vio que el tipo acomodaba su abrigo en la silla y un maletín negro que llevaba con él. Entró al baño y se sacó la blusa y el pantalón, se quedó con las bragas y el sostén que demarcaba sus senos, tenía un cuerpo que volvía locos a su clientela, por eso trataba de sacarle el mayor partido. Se tardó unos diez minutos en salir, no sentía ningún ruido en la habitación, al salir allí estaba el señor anónimo, no se había quitado la ropa, eso le pareció muy raro, solo había bajado un poco la luz de la lámpara, como para dar más de intimidad al encuentro y había cerrado las cortinas de la habitación. 

Cuando la vio, enseguida ella notó que sus ojos la recorrieron con lujuria, deteniéndose en sus senos y bajaron luego a sus bragas, ella también lo miró pero esquivando su mirada, no estaba mal el anónimo, - Bueno, a lo tuyo - se dijo Katty. Se le acercó y empezó a trabajar con sus manos por el cuerpo de su cliente, con su lengua comenzó a recorrer su cuello, sus orejas, y comenzó a acariciarle su miembro excitado. Notó los jadeos del señor anónimo, intempestivamente él la dio vuelta, de espaldas a él y comenzó a acariciarla un poco, desprendió su sostén para sobarle los pechos, la chica se quitó las bragas para que la acariciara también. Sintió cómo temblaba el hombre pegado a su cuerpo, manoseándola toda. De repente se detuvo, pero sin soltarla, le dijo suavemente, - ¿Sabes una cosa putita asquerosa? No vine a cojerte, vine a matarte. - Katty quedó paralizada, súbitamente reaccionó y quiso moverse hacia la puerta pero un brazo de su atacante la sostuvo fuertemente mientras con el otro le tapó la boca, la chica comenzó a manotear luchando desesperada sin poder gritar; una fuerza descomunal la llevó hacia atrás, era demasiado tarde, no podría salir de allí. Trató por todos los medios de zafarse, sacudiéndose, tratando de clavarle las uñas por algún lado pero era imposible, él la tenía totalmente sometida, sintió las lágrimas que salían de impotencia, de miedo, de desesperación, no podía ya razonar; momentáneamente el tipo aflojó, parecía que iba a soltarla, sintió que algo frío, seco, filoso cortaba su cuello, todavía respiraba, quiso gritar, pedir auxilio, no podía…solo salían sonidos guturales de su garganta, la sangre comenzaba a salir a borbotones, a chorros, ya no sintió nada más…todo se hizo oscuridad… 

…………../…………… 

El asesino luego de asegurarse que ya no se movía, la dejó tendida en el suelo nadando en su propia sangre, su mirada helada la recorrió una vez más, todavía lo excitaba la perra inmunda... tenía que salir rápido de allí, no podía dejar que sus nervios lo traicionaran. Se puso los guantes de látex y comenzó a limpiar todas las huellas posibles, en la puerta, en la mesita de luz, limpió luego la navaja. Guardó despues todo en el maletín. Luego se dispuso a apagar las luces, alguien la encontraría en la mañana, seguramente cuando viniera a limpiar la camarera; antes de salir agarró un pedazo de papel y comenzó a escribir, cuando terminó apagó las luces, cerró la puerta sigilosamente, al bajar a la recepción el viejo estaba dormido sobre los papeles; más perfecto imposible. 

…………../………………… 
-Capitán Zuller ¿me copia? Tiene que venir enseguida, tenemos por esta zona un H4, Motel Paris, Calle treinta y nueve con primera transversal; apúrese jefe, ya está llegando la prensa y la televisión.


-Voy en camino, que despejen todo y cierren todas las entradas y salidas del lugar. ¡Maldita sea! ya ni en domingo se puede descansar. Zuller puso la sirena para que le dejaran vía libre hasta llegar al sitio, …que iría a encontrarse. Por el tono de voz de Caruso pintaba muy mal. Al llegar al Motel, ya la policía había acordonado la entrada del motel para impedir el paso de la gente que se encontraba excitada con el alboroto. Los periodistas quisieron acercarse a hacerle preguntas pero con una mano los paró y les dijo que no haría declaraciones.

Entraron a la habitación, allí en el piso, en un charco de sangre yacía una mujer de 25 a 30 años con los ojos abiertos y apagados mirando al vacío con una expresión de terror y la garganta cercenada.

-¿Algún testigo? ¿Huellas? ¿Que coño pasó aquí? Dijo Zuller que ya tenía ganas de salir a vomitar.- ¿Qué me dicen de la víctima? -

-Nada Capi, todo el lugar está limpio, al parecer el desgraciado no dejó ningún detalle suelto. Se presume que fue un tipo por la forma como fue atacada; no hay rastros de semen tampoco. Al parecer solo la mató. La chica era una prostituta de nombre Serena Mayo, de veinticinco años y su apodo era Katty.

-Sigan buscando, que no se les pase nada por alto, que nadie toque nada ni se lleven nada hasta que venga el médico forense para revisar el cadáver. No importa, a ese lo agarramos tarde ó temprano.- El capitán prendió uno de los cigarrillos negros que tenía en su chaqueta, mientras salió afuera del cuarto para sacarse de su vista por unos segundos ese espectáculo; ya debería estar acostumbrado después de treinta años de servicio, pero ese día feriado no tenía pensado ver tanta sangre, mandó que taparan el cadáver de Katty que comenzaba ponerse rígido.

-¡Capi! ¡Venga rápido!, encontramos algo - gritó Caruso desde adentro. Entró al momento que el teniente le puso un pedazo de papel sucio de sangre en sus manos escrito en letra de imprenta; -Lo encontramos dentro del cuerpo de la chica, dentro de las bragas…-
 “Si hay algo que está de sobra en este mundo son las putas”. 
- ¡Cerdo hijo de puta! Estalló el Capitán con furia, golpeando la pared. –Jefe, ¿que habrá querido decir?, será que no es la primera ni la última? ¿Nuevo asesino en serie? Zuller parado cerca de la ventana miró hacia afuera pensativo, - Tal vez pudiera ser, pero ojalá te equivoques. Vamos Caruso tenemos trabajo que hacer.-
EPÍLOGO 

El nuevo asesino recostado en su cama sonreía tranquilo y desnudo, recordando la noche anterior; - no estuve mal para ser la primera vez - -¿Como lo estarán pasando esas ratas? Ahora es que empieza para ellos, que me agarren si pueden, pero por ahora no, ahora no…


Decidió más tarde salir a respirar un poco de aire, y a planificar nuevamente la elección de su próxima víctima. El señor anónimo ya había hecho su debut, de asesino, de criminal, su meta, borrar del camino cuanta puta existiera. Seguiría llevando su vida sórdida de siempre en el suburbio, un trabajito por aquí otro por allá, mientras le alcanzara para vivir. Pero esta vez sería distinto, esta vez gozaría en grande su otra vida, de vengador, limpiando las calles de putas y perras. Se cambió, prendió un cigarro, enfiló para la avenida de los bares, eran cerca de las cinco de la tarde, comenzó a caminar y se mezcló entre la gente…


POLVO


Buscaba entre sus recuerdos llenos de polvo, añejos del tiempo pasado, algo que le hubiera pertenecido, una carta, un poema, una foto; habían pasado demasiados años, tantos que había perdido la cuenta; de esa vez que lo conoció y supo que había sido la primera y última vez que el amor llegaba a su vida. Recordar…recordar… cómo habían sido sus ojos, su voz, su boca, su cuerpo que la había colmado de caricias, de mimos; de la primera vez que le hizo el amor; era inútil, el tiempo, verdugo implacable lo había borrado todo. Entonces odió su recuerdo, odió haberlo conocido, haberlo amado, de repente quería convertir ese amor que sentía todavía, en un odio asesino para matar cada hora que le fue robada sin él y así sería menos lacerante el dolor.

Miró sus manos de dedos largos, la vejez comenzaba a asomarse, a hacer estragos, aparecían arrugas de tristeza, de desamor, de cansancio, de rutina y aburrimiento, también en su cara, en toda su piel vio la marchitez y lloró… con un gemido desconsolado y callado, íntimo, hacia adentro, hacia sus entrañas; lloró la impotencia de no poder gritar, de no poder golpear al tiempo, a la vida que le quitó lo único que había amado. Quería culpar a alguien de su destino, de lo que perdió, pero ¿a quién?

Sentada en su cama siguió mirando el vacío de su pieza, de su cama sin hacer todavía, de las paredes sin cuadros; un crucifijo colgado solamente dándole el consuelo en su soledad… seguía buscando algo de él; quizá sus fotos las había guardado en otra parte, pero era una eternidad la que se lo había llevado, ¿hacia dónde?. Lo único que podía hacer era juntar los retazos de su nostalgia, de su memoria, rescatarlos del olvido, pero ¿como lo haría? Ya no tenía capacidad para soñar, para qué inventar ilusiones se dijo, tonterías de juventud, mentiras que el alma crea para sobrevivir un poco más.

De la nada seguía buscando algo, algo que hubiera quedado, una flor seca, un recorte, una servilletita con su letra, un pañuelito, un cassette de música, cualquier cosa; sus cajas solo contenían humedad, olor a soledad, a rancio, a viejo, seguía hurgando con rabia, ni sabía que podía buscar; solo encontraba la suciedad atesorando sus memorias; se maldijo a sí misma, maldijo su amor estúpido de solitaria amargada. Para maldecir le sobraban ganas, desquitarse, despojarse de ese amor-odio que la desbordaba.

De repente supo que no tenía nada, su propio corazón y sus manos lo habían destruido todo, las fotos, un poema que él le había dedicado, todo, todo… lo rompió el mismo día que se fue, quería los añicos, los pedacitos de su felicidad muerta para que no quedara nada, para olvidarlo como él a ella; todo eran cenizas hacía treinta años, ¡¡¡treinta años!!! AHORA SE ACORDABA; de la tumba del pasado revivieron esos recuerdos, qué estúpida había sido, sus años mejores se habían ido esperándolo, preguntándose donde estaría; volcó su rabia más adentro hacia ella para golpearse, para castigarse.

No tuvo lágrimas esta vez… no valía la pena, se rindió nuevamente a su dolor, cerró su diario, guardó todo nuevamente así como estaba, con las mismas telarañas, no quiso evocarlo más y enterró sus cajas en el último rincón del armario, luego apagó su alma anegada de melancolía, se quedó mirando otra vez hacia el vacío y sus manos cubiertas de polvo….


domingo, 21 de junio de 2009

VIEJOS TIEMPOS


No tengo hoy siquiera la tristeza de ti, 
la que te llevaste sin decirme por qué 
tengo nada más de ti el recuerdo 
de ese amor tardío que no fue. 

A veces cuando vienes de repente 
cuando tu voz quiere sorprenderme 
con un hola, tanto tiempo, ¿cómo estás? 
renace la añoranza de los viejos tiempos. 

Hoy hubiera querido tenerte más cerca 
para repetirte las palabras que me escribiste 
“Estar donde tú estás, llevarte conmigo cada día 
y mirarte a los ojos y decirte un te quiero..:” 

Ya no están tus ojos para hablarme, 
ni tampoco sé en que parte de tu vida estoy, 
a solo pensarnos estamos destinados 
¿Será quien sabe otra forma del amor? 

Nunca más vendrán los viejos tiempos 
donde tú dijiste amarme, donde yo sé que te amé, 
del recuerdo las cenizas que los años diluyen 
es todo lo que queda de nuestro sentir. 

¿Será que fue un sueño cuando escuché tu voz? 
tan solo fue un minuto que me acarició el amor, 
ese que tú ya no sientes, ese que no dejo morir yo, 
porque adiós es la palabra que nunca aprendí. 

En tristezas no te llevo ni en lágrimas te recuerdo, 
de ti llevo tus ojos que siempre serán míos, 
el beso que tus labios por siempre me negaron, 
y tu corazón que vivirá eternamente en mi amor.

jueves, 11 de junio de 2009

MARÍA DE NADIE


Dedicado a dos uruguayos que llevo en mi alma 
Estela (Marea) por esas latas que te doy y a Julio Sosa,
el amor tanguero de mi niñez, de mi juventud
y de mi vejez y bueno...
Aunque no parezca ni por asomo un tango 
Vaya con cariño y nostalgia
. 
María me llaman a veces ¿sabés? 
nombre simple como flor silvestre, 
una que el tiempo olvidó 
entre patios y rejas 
de malvones y enredaderas, 
una que el amor dejó atrás 
entre versos polvorientos 
de nostalgias y recuerdos;

Acaso me llamaron simplemente María
¿suena conocido y nostálgico no?
como ese viejo gotán
que llora Sosa desde un bandoneón
en un cafetín de mi vieja Corrientes.
María la del subte en Rivadavia y Acoyte
para irse hasta su barrio de Flores,
María la de Artigas y Aranguren
¡Ay que me hiciste Buenos Aires! 
¡que no puedo olvidarte!

María la de las soledades,
la de las viejas penas,
la de los amigos lejanos,
la de los amores virtuales
la del mate dulce con las medialunas 
la del dulce de leche y los alfajores 

Y al fin, que querés
soy María del montón
maría del pueblo, maría sola
la que rumia su destierro
en un solo lagrimón,
fumando un faso frente a la computadora
la del pasado, la de un mañana incierto,
la de un amor andaluz
¡hace tanto! ¡que se yo!.

María sin brújula, sin patria,
ni de aquí, ni de allá a lo Cabral,
la de las esperas, la de Luján
la del vientre seco y el hijo sin tiempo,
maría en minúscula, maría en lágrima,
maría del adiós, maría del olvido.
maría de vos….maría de nadie.


jueves, 4 de junio de 2009

ARGENTINO Y SE ACABÓ

Medellín-Colombia
24-06-1935
Ultima foto del Zorzal en tierra
antes de abordar al avión donde moriría trágicamente.
Acercándose otro 24 de Junio vaya este humilde poema 

para el cantante más admirado y querido de nuestra tierra 
Patrimonio del corazón de todos los argentinos, 
los invito también si quieren a dejar su poema junto al mío 
como homenaje al querido Morocho del Abasto 
a los ochenta y un años de su muerte ¡parece mentira!