martes, 17 de marzo de 2009

VIEJITA QUERIDA

Corren los días detrás del tiempo
con la rutina, con los fracasos,
con la soledad que se agranda más,
y la vida se va aunque no me de cuenta,
a estar sin tu presencia jamás me acostumbro.

Pienso que al entrar me recibirá tu voz, 
con el olor de tus dulces en la cocina 
con un ¿Hola querida como te fue hoy? 
A todo se acostumbra uno, 
menos a la ausencia del ser más amado. 

Viejita cumpliste ochenta y ocho, 
parece mentira que no te tenga, 
quisiera imaginarte como serías hoy 
más arrugadita tal vez, con tus huesos débiles 
pero seguro que tu risa contagiosa, 
tus ganas de vivir, tu fe inquebrantable 
seguirían renaciendo de tus ojos, de tus manos, 
de tu corazón de mujer, de madre protectora. 

Y en el alma siguen renaciendo versos 
para cada aniversario, para cada año 
porque no le doy entrada al olvido, 
sí a los recuerdos que persisten en la memoria, 
porque sí dejara de recordarte ya no estarías más, 
y sé que desde algún lugar 
tal vez desde tu pampa verde 
tu pensamiento sigue vivo, 
tu corazón sigue amando, 
tu fe me da fuerzas para seguir viviendo. 

Viejita mía, te sigo extrañando, 
te sigo llorando en silencio, 
en el rincón más apartado de mi corazón, 
porque es una tristeza tuya y mía, 
en esta separación que la misericordia de Dios 
algún día acortará y nos unirá. 

La casa seguirá igual, 
donde tus cosas se conservan, 
como un tesoro invaluable, 
para tus hijos, nietos y bisnietos, 
aunque corran las horas, los años 
seguirás estando en la eternidad 
viva en tu recuerdo viejita, 
en la ternura que tu amor nos dio, 
todo seguirá igual...