miércoles, 22 de agosto de 2007

SEÑORA TRISTEZA



Hace tiempo Usted y yo nos conocemos 
entre alegrías y desencuentros, desde un milenio… 
con esas ironías de la vida que nos lleva y nos trae 
nos alejamos pero siempre volvemos a encontrarnos 
en cualquier esquina Usted me está esperando, 
para sorprenderme entre sus ocasos; 

aquí estará solitaria y arrinconada conmigo 
brindándome su fiel e ingrata compañía 
para mirar la luna, para llorar a solas, 
para ver pasar la vida en alguna playa 
contando los fracasos y las amarguras 
nadie como Usted para marchitarme la piel 
en el otoño de un imposible amor, 

La veo justo ahí sonriendo frente al espejo, 
mirándome directo a los ojos, con su mirada opaca 
burlándose de mí en esas arrugas que no mienten los años, 
volviendo aún más gris esta melancolía; 
más que nada la veo ahí siempre frente o detrás de mí 
y con la soledad que casi siempre van de la mano 
me devuelven al tiempo marchito de las lágrimas, 

Todos los días la puedo ver pasar Tristeza mía 
cuando las gotas de lluvia se pegan al ventanal, 
cuando muere el crepúsculo en el horizonte, 
cuando los recuerdos hablan a través del cristal, 
en una melodía lejana, en las calles desoladas 
en esas casitas pobres que se ven en la montaña, 
en esos hospitales donde el dolor se me hace carne, 
no hay lugar por donde Ud no pase, 
nunca falta a la cita y casi nunca se va 
peregrina en el tiempo y entre los hombres. 

¿…por qué que a su paso se lo lleva todo? 
Hasta los recuerdos arrastra cuando está… 
serán eternas sus cicatrices en el alma 
con su equipaje de rosas marchitas, 
sus espinas se clavan en mi pecho, 
y sin ganas me deja… al borde del abismo 
me deja sin más abrigo que mi soledad… 
por algo se llama Ud. Tristeza… 
porque en su nombre vive el desengaño, 
ese ayer que truncó a las ilusiones, 
y a mi único motivo de amar, 
¡ay tristeza! Por qué no te fuiste con él?

2 comentarios:

Guerrera dijo...

Que perfección logra tu pluma geme, este poema arrasa, lastima los ojos, hiere de muerte a la sonrisa. La tristeza siempre está... es cierto. A veces callada y distante y otras pegada a la carne y alma...
Siempre estoy con vos, siempre te pienso... siempre. Te quiero gemita linda. Besos.

jose marcelo dijo...

Este poema es terriblemente atribulante. Y mezquino, no es lo que los jóvenes de mañana necesitan. Me reservo las demás opiniones.-