jueves, 1 de marzo de 2012

FRENESÍ



Y así va naciendo esta necesidad dulce y urgente
de encontrarnos, de mirarnos,
de descubrirnos, de sentirnos,
de poseernos, de besarnos,
de buscarnos con los labios, con la mirada
con nuestras manos ávidas por acariciarnos
en un te quiero de murmullos y silencios.

Así, simplemente, de entregarnos
como un hombre y una mujer al amor,
cada vez que nos pensamos y nos deseamos,
recorriéndonos muy lento, despacio
cada espacio inexplorado,
alargando el momento, sin querer terminarlo,
y cada segundo, cada minuto, hacerlo un goce eterno.

El deseo nos desata en frenesí
al darnos a la vez ese mutuo placer,
desnudos de pudor nuestros cuerpos se unen,
desatando una locura de arrobadas caricias,
consumidos en ardor de insaciable lujuria.

Y así nos entregamos sin medida,
más allá de los límites del amor y lo prohibido
dibujando siluetas de amor en la penumbra,
cobijados por el manto de una sensual noche
y una cómplice luna

Al final, la quietud de estar nuevamente
uno junto al otro agotados de amarnos
rendidos al cansancio y al tiempo
con la dicha de sentirnos plenos,
de vaciar en el lecho nuestro amor contenido
y abrazados nos dormimos
 en este delirio de amarnos hoy y siempre.


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